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Características comunes a todos los estados
Publicado por Álvaro en anarquía, enemigos, política el 6.1.11
La estatolatría (la adoración del aparato estatal como un ente sabio cuyo objetivo es proteger al pueblo) es un problema común entre lo que se viene a llamar "la izquierda", cada vez más perdida en unos discursos que refuerzan sobremanera el sistema de dominación. Por supuesto, en este caso el problema vuelve a ser el que tantas veces se da: que en materia de política la gente tiende a aceptar las definiciones clásicas de cada concepto, obviando la realidad práctica del día a día. Ejemplos los tenemos a miles: el PSOE es "de izquierdas", a pesar de que está hundiendo al proletariado con sus reformas capitalistas; lo estatal es igual a "lo público", a pesar de que en ese caso el ejército sería un servicio público; la democracia parlamentaria representa la voluntad del pueblo a través de los cargos electos, a pesar de que casi siempre estos legislen en contra de la opinión mayoritaria (como cuando Aznar fue a la guerra, oponiéndose a los deseos de una mayoría aplastante, incluidos sus votantes). Sencillamente, para el personal es cómodo quedarse con las definiciones que nos han inculcado desde bien pequeños, porque cuestionarlas es entrar en un cenagal de relativismos en los que nada es lo que parece... cosa que a mí me encanta.
Se ha escrito mucho desde los círculos anarquistas en contra del Estado (entendido éste como el aparato legislativo, ejecutivo, judicial, militar, etc. que controla un territorio), y este texto no va a aportar nada nuevo. Simplmente me dispongo a nombrar sucintamente una serie de características que comparten todos los estados que han existido desde el principio de los tiempos hasta el día de hoy, hayan sido imperiales, feudales, republicanos, pequeños, grandes, fascistas, comunistas, socialistas, socialdemócratas..., y además reto a que cualquiera que esté leyendo esto me rebata mis argumentos con un solo contraejemplo. Pues bien:
- La principal función del Estado es proteger a la élite que ostenta el poder. Así es. No importa que esta élite la formen los patricios, los señores feudales, los plutócratas o los burócratas. Cuando hay un Estado hay una élite, y viceversa; ambas cosas siempre van de la mano, y surgen al mismo tiempo y evolucionan juntas. Un pueblo realmente igualitario y libre no necesitaría Estado ni vería la necesidad de crearlo; éste aparece cuando existen desigualdades que necesitan ser mantenidas, puesto que sin un poder coercitivo la entropía de las sociedades tiende a nivelar los estratos sociales de forma natural. El estado romano protegía a los patricios de la ira de la plebe y los esclavos (como ya expliqué en otro texto), y ampliaba su poder para favorecer con riquezas a estos ciudadanos; el estado capitalista, lo estamos viendo cada día, establece un escudo protector alrededor del capital, que siempre gana; el estado comunista favorece a los endiosados burócratas, los cuales rigen los destinos de la plebe sin cerebro enviándolos a la guerra o al Gulag mientras ellos calientan su cómoda butaca de piel.
- El Estado siempre busca el crecimiento y la expansión en el plano económico, militar, territorial y diplomático. Nunca en tantos milenios de existencia de estos entes se ha dado el caso de que un Estado dijera "hasta aquí hemos llegado, ya tenemos suficiente". En general, cualquier poder siempre quiere una cosa: más poder. Esto, por supuesto, se relaciona estrechamente con el primer punto: la élite a la cual el Estado sirve nunca va a tener suficiente gloria, dinero, fama o poder.
- El Estado es belicoso por naturaleza, lo cual se deriva directamente de los primeros dos puntos. El mantenimiento injusto de los privilegios necesita un aparato coercitivo de puertas para dentro, y la expansión ilimitada necesita un aparato coercitivo de puertas para afuera. Como ya expliqué en otro texto, la función más secundaria de todas las de un ejército estatal es la defensa del territorio frente a un ataque exterior. ¿Cuántas invasiones ha sufrido nunca Estados Unidos (el mayor aparato militar de la historia), y cuántas veces ha atacado a otros países?
- El Estado monopoliza el uso de la violencia. A pesar de ser violento por naturaleza, esta violencia debe encuadrarse dentro de unos límites burocráticos controlables. Las agresiones deben tener un método y ser sistemáticas, y deben estar al servicio de los intereses que defiende el Estado. La fuerza es el último argumento del que dispone y ningún particular debe poseer la capacidad de rebatírselo.
- El Estado destruye el ecosistema, lo cual también se deriva de los dos primeros puntos. Nombradme un solo estado ecologista, si podéis. Como ya estamos más que hartos de saber, y no creo que haga falta volver a explicarlo, el crecimiento ilimitado es antiecológico por naturaleza. Con lo cual la expresión "estado ecológico" sería un oxímoron.
- El Estado siempre busca una justificación ideológica a sus crímenes e injusticias. Esto es importante y diferencia la Estado de otras estructuras de poder como las mafias: cualquier atrocidad que se cometa o cualquier injusticia que se mantenga tiene una base mitológica. Ese mito operacional que justifica al Estado ha variado muchísimo a lo largo de la historia, pero usualmente suele estar apoyado en la religión, la tradición, la inferioridad de los extranjeros o los supuestos valores morales que el Estado dice encarnar. El imperio romano no decía "hemos invadido tal país para robarles las riquezas que legítimamente les pertenecían y dárselas en su mayor parte a los patricios", sino "los bárbaros han sido subyugados para mayor gloria del pueblo de Roma, con la ayuda de los dioses que velan por esta tierra". Estados Unidos no dice "hemos invadido Iraq para controlar una zona rica en petróleo", sino "hemos derrocado a un tirano y ahora intentamos llevar la democracia a esas pobres gentes". Siempre existe algún tipo de excusa que justifica moralmente lo que se hace, nunca se admite abiertamente el crimen aunque esté a la vista de todo el mundo. Eso nos lleva al siguiente punto.
- El Estado quiere que le quieran. Hay algo de lo que tampoco tiene nunca suficiente: amor. Incluso el Estado más tirano de todos ha alentado el patriotismo, ha adoctrinado a sus súbditos en el amor a la bandera y ha hecho resonar el himno nacional en las escuelas. A la mafia le da exactamente igual lo que piensen de ella mientras se haga lo que dice; el Estado tiene su corazoncito. Esto, no hace falta ni decirlo, está originado por el hecho de que es mucho más fácil dominar a la gente cuando controlas sus mentes, siendo el patriotismo la forma más elevada de manipulación interesada. No insistiré más en este punto que es de sobra conocido.
- El Estado siempre dice actuar por el propio bien del pueblo, aunque los esté enviando a la cámara de gas a millones. Cuando Zapatero dinamita ciertos "derechos" (no me gusta esa palabra) de los trabajadores, lo hace para salir de la crisis, por nuestro bien. Cuando Franco masacraba anarquistas, lo hacía para recuperar esa España "una, grande y libre".
- El Estado pretende ser en todo momento la encarnación del pueblo en forma de institución. Otra vez hago un paralelismo con la mafia: sus líderes simplemente manejan un negocio y no representan más que a ellos mismos. Sin embargo, cuando Zapatero habla con Obiang en la Moncloa, en la imaginación colectiva es como si toda España estuviese dialogando con toda Guinea Ecuatorial. No se trata de dos personas cualquiera hablando, sino de dos países hablando; otro de los mitos operacionales que es muy difícil sacar de la cabeza de la gente.
Bien, esto es todo lo que se me ocurre por el momento. Por supuesto, os animo a que expongáis vuestros propios argumentos sobre la naturaleza de ese monstruo insaciable llamado Estado.
El ecologismo no puede ser estatista
Publicado por Álvaro en citas, ecologismo, Félix Rodrigo Mora, política el 24.4.10
[...] Pero si el ecologismo ha fracasado como procedimiento para evitar, o al menos paliar, la devastación del medio natural, ha tenido un notable éxito en tanto que medio para renovar el sistema político institucional, de dictadura constitucional y parlamentaria, para gestionar la crisis ambiental, para dotar de ideas erróneas (y reaccionarias) a mucha gente sobre estas materias, para frenar y encauzar convenientemente las protestas populares y, sobre todo, para prestigiar al Estado, que es presentado como el “restaurador” y “salvador” del medio ambiente por excelencia. [...]
Hay muchos datos que permiten sospechar que la legislación medioambiental, más que buscar la solución de tales o cuales problemas reales, se dirige a crear un cargado ambiente de conformismo político, así como de coincidencia y confianza con los aparatos policiales y judiciales del actual orden de dictadura política constitucional y parlamentaria, entre los sectores populares más preocupados por el desastre ambiental. [...]
Dada la singular condición del actual orden, mientras las leyes protectoras resuelven, pongamos por caso, un problema, están siendo generados cien, que empeoran día a día, aunque se use siempre (en esto el ecologismo subsidiado es un maestro) ése, que es uno, para tapar éstos, que son un centenar. De tal modo, bajo la égida de la legislación “verde” la destrucción progresa más deprisa, en realidad. También, porque el mensaje que llega al individuo medio, alarmado por lo que observa, es que se tranquilice, pues ya está el movimiento ecologista, con su gran plantilla de leguleyos, ecofuncionarios, expertos y letrados, y la legislación estatal para ocuparse de los daños observados. Esta función desmovilizadora basada en el aciago principio de delegación de las obligaciones y deberes personales y colectivos, políticos, civiles, medioambientales y morales, en las instituciones del Estado, que nos está convirtiendo en esclavos y en seres-nada es, al mismo tiempo, esencial para el sistema de dominación.
Hablando en plata, toda legislación que surge del actual orden, lo protege y perpetúa, la medioambiental también. Con ello perpetúan y protegen lo que necesariamente resulta de su esencia concreta, la devastación de la naturaleza. [...]
En primer lugar, el orden constituido actúa de acuerdo a su lógica concreta, esto es, convirtiendo todos los recursos naturales en: a) bienes estratégicos de los que se apoderan los Estados, directamente o por medio de una combinación de intervencionismo y mercado; b) oportunidades de beneficio empresarial. Los que no son susceptibles de lo uno o lo otro carecen de interés para las instituciones, por más que éstas, de vez en cuando derramen algunas lágrimas de cocodrilo de cara a la galería al constatar que se extinguen. Por ejemplo, en el terreno de la alimentación de la mano de obra (eso, y no seres humanos, resultan ser los asalariados actuales), son poco más de dos docenas de especies vegetales y animales las que proporcionan el 99% de los recursos, de manera que el resto pueden desparecer sin que el conglomerado, en el plano mundial, Estados-grandes empresas sufra ningún daño, ni le preocupe, dejando a un lado la inevitable demagogia.
Dicho de otro modo, que 1.600 especies se hayan extinguido ya, en los últimos decenios sobre todo, y que otras 17.000 estén en peligro cierto de ello, es un dato que en nada afecta al poder constituido, salvo en lo referente a la posible toma de conciencia anti-sistema que pueda ocasionar. Para evitar esto ya está el movimiento ecologista, centrado en explicar algo carente de toda lógica y coherencia, que tal desastre, originado por el sistema, puede resolverse desde el sistema mismo, es más, robusteciendo a éste más y más, en particular el Estado, y creando nuevas empresas “verdes”, que van a redimir a la naturaleza desde la aplicación de la lógica del beneficio empresarial, como la multinacional Endesa Renovables, por ejemplo.
Cuando anuncian, ciertos ecologistas e izquierdistas, el fin del mundo existente por el agotamiento del petróleo, el cambio climático u alguna otra cuestión de similar jaez, también están desacertados, y la serenidad que manifiestan los grupos de poder al respecto les debería hacer reflexionar. No sólo porque la cosa no es tan simple y elemental, ni los datos tan rotundos y sin matices como los que aquéllos manejan, sino porque lo sustantivo del poder actual no está en el petróleo barato ni en la estabilidad climática, sino en el dominio casi absoluto de las conciencias logrado por los aparatos de poder, así como en la degradación del sujeto medio, por aquéllos igualmente inducido.
Por tanto, convertidas las masas en multitudes dóciles (por ininteligentes, asociales, hedonistas y desentendidas de las axiales categorías de libertad, verdad, colectivismo y esfuerzo), por causa del actuar del izquierdismo y el progresismo, los poderes operantes pueden afrontar con tranquilidad cualquier eventualidad, que sería una modificación más o menos sustancial, o incluso dramática, en sus formas de dominación, y no el fin de ésta. Precisamente los profetas anunciadores de catástrofes, como no comprenden la centralidad de la conciencia en el cambio social real, no valoran que lo decisivo es la objetividad y la acción popular sustentada en ella, y dado que se declaran en contra de una transformación revolucionaria del actual orden, no alcanzan a desarrollar lo único que tal vez pueda detener, y en su día subvertir y sustituir lo existente, la conciencia, disposición para el esfuerzo y auto-organización de las personas comunes.
El error de base está en no comprender cuál es la lógica inmanente del actual sistema de poder, cuál es su naturaleza objetiva y cuáles son sus metas estratégicas e históricas. Ello lleva a negar lo más sustantivo, que está sometiendo la naturaleza toda, con el descomunal potencial que le otorga la tecnología y la ciencia, a la lógica de la razón de Estado y del beneficio, de manera que cuida con furor todo lo que éstos necesitan, y se desentienden del resto. Por tanto, dado que la naturaleza no es, para el orden constituido un valor en sí y por sí, sino sólo un simple abastecedor de recursos primarios a los poderes instituidos, se concluye que aquélla, como existió, está condenada a desaparecer, para dejar sitio a un mundo nuevo (en el peor sentido del vocablo, mal que le pese a la teoría del progreso), hecho todavía más productivo, y organizado desde arriba al completo, con interminables áreas de monocultivo y granjas de la industria ganadera, dedicadas a las dos docenas de especies imprescindibles, animales y vegetales.
A su lado, como restos patéticos de la sempiterna batalla por la producción, habrá cada vez más tierras convertidas en infértiles por los métodos modernos de cultivos, sin bosques, sin aguas, erosionadas, tóxicas, salinizadas, desertificadas, casi sin animales ni plantas silvestres. Pero eso, para el vigente orden de dictadura son, en todo caso, problemas del futuro, de otras generaciones (todo poder es inmediatista, pretende maximizarse ahora y aquí). Si llegara el momento de una crisis medioambiental y de recursos universal, serían las clases populares las que deberán sufrir y morir, no las élites, que adaptarían sus sistemas de dominación a las nuevas condiciones, salvo que una insurrección popular se lo impida, con la advertencia que ésta ha de resultar mucho más de la conciencia que del sufrimiento causado por la escasez y la pobreza.
Lo que hay en el fondo de lo criticado es un asunto de extraordinaria gravedad la, al parecer, inamovible fe en que el actual orden político es bueno, es de libertades, es obra popular, es democrático, de modo que todos los problemas pueden resolverse en su seno, a partir de sus normas legales e integrándose en sus instituciones. Esa es la idea madre que una gran parte del ecologismo organizado comparte, sin que admita ni ponerla en cuestión ni mucho menos debatirla con la necesaria serenidad, respeto para todas las partes y libertad. Pero los hechos son obstinados, y a la vista están: después de decenios de activismo ecologista institucional, ¿qué nocividades han sido paliadas?, ¿cuáles problemas han sido resueltos o al menos reducidos?, ¿qué número de ellos se ha impedido que aparezcan? Dicho de otro modo ¿ha mejorado o ha empeorado, desde los años 60 hasta el presente, la situación medioambiental? La respuesta es obvia, sin olvidar que el ecologismo es responsable directo de algunas de las peores nocividades, como es el caso de los aerogeneradores. [...]
Félix Rodrigo Mora
"Los límites del ecologismo"
II Jornadas por una Agroecología Radical
Febrero 2010
Leyendo... "La caída del imperio romano", de Peter Heather
Publicado por Álvaro en historia, política el 26.8.09
[...] la posición social y el estilo de vida de la élite terrateniente dependía de una distribución tan desigual de la propiedad que los pobres tenían una ventaja numérica formidable (lo que, sin duda, habría dado lugar a una redistribución de la riqueza de no haber existido un organismo que lo evitara). En el siglo IV, este organismo era, como había venido sucediendo durante siglos, el estado romano. Por regla general, los terratenientes podían confiar en su capacidad para contrarrestar su debilidad numérica mediante la aplicación de las leyes dictadas en su favor. [...] Por consiguiente, podríamos concebir la participación de los terratenientes en el sistema romano como una colaboración asociada a una ecuación de costes y beneficios. Su coste era la suma de dinero que aportaban anualmente a las arcas del estado. Lo que obtenían a cambio era la protección de la riqueza en la que hallaba fundamento su posición.
Sustituyan "terrateniente" por "empresario", "estado romano" por "estado moderno" y el siglo IV por el siglo XXI. Un autor que analiza la Historia lo más objetivamente que puede (de forma recomendabilísima, por cierto), que hasta donde yo sé no puede ser acusado de anarquista, va y condensa todo el pensamiento antiestatal en unas líneas.
En los últimos números del periódico de la CNT han aparecido unos artículos que intentan acabar con el mito de que el Estado se opone al Capital. Quienes sostienen eso (gente tan inteligente como Noam Chomsky y los de ATTAC) no han comprendido que el Estado es una de las causas de las desigualdades económicas y los privilegios de la élite. En cambio, un historiador nada sospechoso de revolucionario sí lo ha comprendido. Qué cosas.
En los últimos números del periódico de la CNT han aparecido unos artículos que intentan acabar con el mito de que el Estado se opone al Capital. Quienes sostienen eso (gente tan inteligente como Noam Chomsky y los de ATTAC) no han comprendido que el Estado es una de las causas de las desigualdades económicas y los privilegios de la élite. En cambio, un historiador nada sospechoso de revolucionario sí lo ha comprendido. Qué cosas.
He votado
Publicado por Álvaro en actualidad, anarquía, enemigos, política el 7.6.09
Finalmente,
en un arranque de patriotismo,
he decidido participar en los comicios.
Elecciones al Parlamento Europeo 2009:
"porque la mierda, contra más internacional mejor"
en un arranque de patriotismo,
he decidido participar en los comicios.
Elecciones al Parlamento Europeo 2009:
"porque la mierda, contra más internacional mejor"
El segundo mejor vídeo que hay en Youtube
Publicado por Álvaro en actualidad, medios, política el 8.1.09El mejor vídeo que hay en Youtube
Publicado por Álvaro en anarquía, autómatas, citas, humor, mundo disociado, ocaso, política el 27.11.08El negro se quita la careta
Publicado por Álvaro en mundo disociado, ocaso, política el 26.11.08
El negro se quita la careta. Sí, le llamo el negro para oponerme a toda la corriente buenrolleraperrofláutica que se ha montado en torno a este tío (aunque ni siquiera sea negro, es marroncillo). ¿Suficientemente escandalizados? Bien, vayamos a lo que quiero decir.
El negro dijo tras ser elegido:
No creo que haya ninguna duda en que tenemos que mover el país en una nueva dirección y no continuar con las mismas viejas prácticas que nos han llevado a la situación en la que estamos.
¿Qué acaba de decidir este señor, incluso antes de ser nombrado presidente? Que va a dejar que la Reserva Federal inyecte a los bancos la despreciable calderilla de 616.000 millones de euros, mientras que por otra parte va a recortar el gasto social superfluo para hacer frente al rescate. ¿A qué gasto público se refiere? ¿Se refiere acaso a los titánicos fondos destinados al ejército? ¿Se refiere acaso a las subvenciones a la agricultura que no van en contra (¡en absoluto!) de su querido libre comercio? ¿O a las subvenciones a la tecnología? No. Se refiere principalmente a la Sanidad (sí, con mayúsculas, observen habitualmente mi uso de las mayúsculas). Según él, algunos lobbies están metiendo presión en la Sanidad para incrementar su gasto (¿pero qué cojones?). Cito textualmente del Wall Street Journal de hoy, refiriéndose a Peter Orszag, el nuevo asesor del negro en estos asuntos:
En su blog, ha escrito frecuentemente sobre los agujeros de una burocracia demasiado complicada y de los beneficios de las soluciones simples, de sentido común, para reducir los gastos en salud, tales como que la gente tome sus medicinas y haga ejercicio.
El mesías de color está suponiendo un cambio revolucionario, sin duda. Igualito, igualito que el Ché. Inyecta una suma de dinero a la banca privada suficiente para acabar varias veces con el hambre en el mundo (según datos oficiales de la ONU), y se pone a recortar gasto público innecesario, llamándose "innecesario" a todo aquello que beneficie a las clases bajas. "Abuela, tome sopita caliente y haga pilates y no vaya tanto al médico, mujer", podría decir el negro.
Esto, damas y caballeros, es más de lo mismo de lo que lleva pasando en la dictadura imperial estadounidense desde mediados de los setenta, y que se disparó a partir del gobierno de Reagan en los ochenta. Es más de lo mismo, e incluso peor. El nuevo rescate es mayor que el de Bush.
Obama es un cambio a peor: he ahí algo que no se oye mucho en televisión, ¿eh? Mis temores se confirman: el nuevo emperador es más peligroso que el anterior, porque a la gente le cae bien. Será capaz de implantar sus medidas sin oposición social, gracias a su cándida sonrisa.
Otro tema que quizás trate alguna vez con más calma, es el de la Reserva Federal y el dinero virtual. ¿Por qué cojones hay que recortar el gasto social ante un rescate a los bancos? El dinero que crea la Reserva es completamente ficticio, unilateral, dice voilá! y aparecen cientos de miles de millardos. No se basa en nada real, no hay que sacarlo de las arcas del estado. ¿Por qué mierda hay que recortar el gasto público? Respuesta: no hay que hacerlo, y mucho menos el de Sanidad. Es una aplicación más de la Doctrina del Shock de Naomi Klein.
Estos rescates preparan el terreno para un futuro escenario de esclavitud total de la Humanidad. En efecto, si ese dinero creado de la nada se tiene que devolver con intereses, bien sea a los bancos privados o a la Reserva Federal, y dado que la economía nunca va a volver a crecer significativamente (como sabemos muy bien los conocedores de la crisis energética), esos intereses jamás se van a poder devolver. En una economía en recesión, los intereses se van comiendo poco a poco toda la riqueza productiva, convirtiendo a los habitantes en esclavos, literalmente, de los acreedores. Vean este vídeo para comprender lo que estoy diciendo, y este otro.
Observo día a día cómo se van sentando las bases para la desgracia absoluta en Occidente (en Oriente y en el Sur ya llevan viviendo la desgracia absoluta desde hace siglos), y observo también la pasividad de la gente. Con lo cual me pongo buena música en mi reproductor de música portátil y espero con una sonrisa triste de autosatisfacción a que se cumplan mis predicciones.
Buenas noches, y buena suerte.
Ave, Barack César
Publicado por Álvaro en ateísmo, política el 5.11.08
Hala, ya está, los progres del mundo ya pueden ponerse a celebrar la victoria del Emperador de Color (como le bauticé en otro post). El mundo se regocija ante el inicio de una nueva era de esplendor y buenrollismo perroflauta, donde blancos, negros y amarillos nos daremos la mano y bailaremos la conga metafísica a lo largo y ancho del mundo.
Bueno, tonterías a un lado, y sin querer repetir mis opiniones sobre Obama que ya dejé plasmadas en otro post, quiero matizar un aspecto concreto de estas elecciones estadounidenses. Se está destacando como fundamental el hecho de que sea negro (aunque en realidad es mulato, pero bueno). Sin duda es interesante que el racismo esté desapareciendo en Estados Unidos (no del todo), y sin duda es curioso ver a un no-ario en la Casa Blanca. Pero no exageremos la importancia de este hecho, y a continuación explicaré por qué.
En una encuesta de la Gallup Poll, publicada por USA Today en Febrero del 2007, se le preguntó a los estadounidenses: si el partido al que votas designara como candidato a una persona bien cualificada para el puesto, le votarías si ese candidato además fuese...
En cambio, más de la mitad de los estadounidenses no votaría a un buen candidato que fuese ateo. Ésa es la realidad del país. Aunque ahora parezcan progres, sigue siendo el mismo país religioso y siniestro de siempre. La elección de Obama, que no es ateo o al menos no se declara como tal, no ha sido ninguna ruptura radical en el pensamiento de aquella gente. Lo verdaderamente revolucionario y el verdadero change-yes-we-can ocurrirá cuando gane las elecciones un candidato ateo.
¿Qué cosas, eh?
Bueno, tonterías a un lado, y sin querer repetir mis opiniones sobre Obama que ya dejé plasmadas en otro post, quiero matizar un aspecto concreto de estas elecciones estadounidenses. Se está destacando como fundamental el hecho de que sea negro (aunque en realidad es mulato, pero bueno). Sin duda es interesante que el racismo esté desapareciendo en Estados Unidos (no del todo), y sin duda es curioso ver a un no-ario en la Casa Blanca. Pero no exageremos la importancia de este hecho, y a continuación explicaré por qué.
En una encuesta de la Gallup Poll, publicada por USA Today en Febrero del 2007, se le preguntó a los estadounidenses: si el partido al que votas designara como candidato a una persona bien cualificada para el puesto, le votarías si ese candidato además fuese...
- Católico: 95 %
- Negro: 94 %
- Judío: 92 %
- Mujer: 88 %
- Hispano: 87 %
- Mormón: 72 %
- Casado por tercera vez: 67 %
- De 72 años: 57 %
- Homosexual: 55 %
- Ateo: 45 %
En cambio, más de la mitad de los estadounidenses no votaría a un buen candidato que fuese ateo. Ésa es la realidad del país. Aunque ahora parezcan progres, sigue siendo el mismo país religioso y siniestro de siempre. La elección de Obama, que no es ateo o al menos no se declara como tal, no ha sido ninguna ruptura radical en el pensamiento de aquella gente. Lo verdaderamente revolucionario y el verdadero change-yes-we-can ocurrirá cuando gane las elecciones un candidato ateo.
¿Qué cosas, eh?

[...] Pero si el ecologismo ha fracasado como procedimiento para evitar, o al menos paliar, la devastación del medio natural, ha tenido un notable éxito en tanto que medio para renovar el sistema político institucional, de dictadura constitucional y parlamentaria, para gestionar la crisis ambiental, para dotar de ideas erróneas (y reaccionarias) a mucha gente sobre estas materias, para frenar y encauzar convenientemente las protestas populares y, sobre todo, para prestigiar al Estado, que es presentado como el “restaurador” y “salvador” del medio ambiente por excelencia. [...]