El Grito Infinito

llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones

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Ave, Barack César

Publicado por Álvaro en , el 5.11.08


      Hala, ya está, los progres del mundo ya pueden ponerse a celebrar la victoria del Emperador de Color (como le bauticé en otro post). El mundo se regocija ante el inicio de una nueva era de esplendor y buenrollismo perroflauta, donde blancos, negros y amarillos nos daremos la mano y bailaremos la conga metafísica a lo largo y ancho del mundo.

      Bueno, tonterías a un lado, y sin querer repetir mis opiniones sobre Obama que ya dejé plasmadas en otro post, quiero matizar un aspecto concreto de estas elecciones estadounidenses. Se está destacando como fundamental el hecho de que sea negro (aunque en realidad es mulato, pero bueno). Sin duda es interesante que el racismo esté desapareciendo en Estados Unidos (no del todo), y sin duda es curioso ver a un no-ario en la Casa Blanca. Pero no exageremos la importancia de este hecho, y a continuación explicaré por qué.

      En una encuesta de la Gallup Poll, publicada por USA Today en Febrero del 2007, se le preguntó a los estadounidenses: si el partido al que votas designara como candidato a una persona bien cualificada para el puesto, le votarías si ese candidato además fuese...
  • Católico: 95 %
  • Negro: 94 %
  • Judío: 92 %
  • Mujer: 88 %
  • Hispano: 87 %
  • Mormón: 72 %
  • Casado por tercera vez: 67 %
  • De 72 años: 57 %
  • Homosexual: 55 %
  • Ateo: 45 %
      Asimilen estos datos, por favor. A principios del 2007, casi todo el mundo se mostraba dispuesto a votar a un negro, al pueblo estadounidense no le suponía un problema. ¿Por qué tanta euforia, entonces?

      En cambio, más de la mitad de los estadounidenses no votaría a un buen candidato que fuese ateo. Ésa es la realidad del país. Aunque ahora parezcan progres, sigue siendo el mismo país religioso y siniestro de siempre. La elección de Obama, que no es ateo o al menos no se declara como tal, no ha sido ninguna ruptura radical en el pensamiento de aquella gente. Lo verdaderamente revolucionario y el verdadero change-yes-we-can ocurrirá cuando gane las elecciones un candidato ateo.

      ¿Qué cosas, eh?


Los mejores pasajes de la Biblia

Publicado por Álvaro en el 29.5.08




Samaria será asolada, porque se rebeló contra su Dios; caerán a espada; sus niños serán estrellados, y sus mujeres encintas serán abiertas.
Oseas, 13:16


Después subió de allí a Bet-el; y subiendo por el camino, salieron unos muchachos de la ciudad, y se burlaban de él, diciendo: ¡Calvo, sube! ¡calvo, sube! Y mirando él atrás, los vio, y los maldijo en el nombre de Jehová. Y salieron dos osos del monte, y despedazaron de ellos a cuarenta y dos muchachos. De allí fue al monte Carmelo, y de allí volvió a Samaria.
Reyes II, 2:23-25


Cuando te acerques a una ciudad para combatirla, le intimarás la paz. Y si respondiere: Paz, y te abriere, todo el pueblo que en ella fuere hallado te será tributario, y te servirá. Mas si no hiciere paz contigo, y emprendiere guerra contigo, entonces la sitiarás. Luego que Jehová tu Dios la entregue en tu mano, herirás a todo varón suyo a filo de espada. Solamente las mujeres y los niños, y los animales, y todo lo que haya en la ciudad, todo su botín tomarás para ti; y comerás del botín de tus enemigos, los cuales Jehová tu Dios te entregó. Así harás a todas las ciudades que estén muy lejos de ti, que no sean de las ciudades de estas naciones. Pero de las ciudades de estos pueblos que Jehová tu Dios te da por heredad, ninguna persona dejarás con vida, sino que los destruirás completamente: al heteo, al amorreo, al cananeo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo, como Jehová tu Dios te ha mandado; para que no os enseñen a hacer según todas sus abominaciones que ellos han hecho para sus dioses, y pequéis contra Jehová vuestro Dios.

Cuando sities a alguna ciudad, peleando contra ella muchos días para tomarla, no destruirás sus árboles metiendo hacha en ellos, porque de ellos podrás comer; y no los talarás, porque el árbol del campo no es hombre para venir contra ti en el sitio. Mas el árbol que sepas que no lleva fruto, podrás destruirlo y talarlo, para construir baluarte contra la ciudad que te hace la guerra, hasta sojuzgarla.
Deuteronomio, 20:10-20


Si te incitare tu hermano, hijo de tu madre, o tu hijo, tu hija, tu mujer o tu amigo íntimo, diciendo en secreto: Vamos y sirvamos a dioses ajenos, que ni tú ni tus padres conocisteis, de los dioses de los pueblos que están en vuestros alrededores, cerca de ti o lejos de ti, desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo de ella; no consentirás con él, ni le prestarás oído; ni tu ojo le compadecerá, ni le tendrás misericordia, ni lo encubrirás, sino que lo matarás; tu mano se alzará primero sobre él para matarle, y después la mano de todo el pueblo. Le apedrearás hasta que muera, por cuanto procuró apartarte de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre; para que todo Israel oiga, y tema, y no vuelva a hacer en medio de ti cosa semejante a esta.
Deuteronomio, 13:6-11


Ya, lo que nos faltaba

Publicado por Álvaro en el 18.3.08
Supuestamente, los ateos vivimos inmersos en un mar de desesperación, perdidos en las mareas metafísicas de la incertidumbre. Intentaré demostrar con diez sencillas razones por qué, en realidad, tenemos suerte de que no exista el Dios que nos intentan vender. Quiero dejar claro que ahora no argumentaré por qué no existe, sino por qué el hecho de que existiera sería terrorífico.

  1. Usted iría al infierno. Su ser más querido iría al infierno. Sus padres irían al infierno. Y sus abuelos. Y sus amigos. Sus artistas favoritos irían al infierno. Aquel filósofo que tanto le gustaba: al infierno. Aquel cantante que le hace llorar: al infierno. Todos condenados por los siglos de los siglos en un pozo de fuego, rodeado de demonios torturadores, deseando el dulce beso de la Nada, rogando una eutanasia definitiva. No se engañe pensando que usted o sus seres queridos son buenas personas: las leyes de las religiones no exigen sólo bondad, exigen rituales y formas de vida que ni usted ni nadie que usted conozca cumple. Y si no los cumple... bueno, ya sabe. Al infierno.

  2. La gran mayoría de la Humanidad estaría condenada al infierno por nacimiento. Las religiones no se aprenden o se eligen, se transmiten y se imponen. Imaginemos a una chica musulmana que fuese integrante de una ONG, que hubiese dedicado su vida al Tercer Mundo. Imaginemos que esa chica murió un día de hambre por compartir su última comida con un indígena. Imaginemos que el verdadero dios fuese el cristiano. En ese caso el alma de esa chica sería succionada a toda velocidad por Satanás, y sus huesos se cocinarían durante eones en el averno.

  3. El limbo estaría lleno de almas de bebés sin bautizar/circuncidar/... Entidades errantes condenadas a vagar sin rumbo por el simple hecho de haber nacido enfermos.

  4. Hechos como el Holocausto Nazi dejarían de ser sólo patrimonio de una Humanidad corrupta para tener auspicio divino. Dios no movió ni un sólo dedo, entonces, para impedir que el gas de las cámaras se liberase. No abrió la boca cuando dejaron a decenas de judíos en un vagón de tren cerrado para que muriesen de hambre. Tampoco se le pasa ahora por la cabeza hacer que llueva comida sobre la franja de Gaza, o frenar un poco los huracanes y los tsunamis, lo justo para que no aniquilen a miles de seres humanos inocentes, muchos de ellos bondadosos. Demos gracias al Universo por no haber sido creados por la mano de un genocida sobrenatural.

  5. Dios nos habría creado con defectos a propósito. Dios nos hizo a conciencia vulnerables al cáncer. Dios fabricó las bacterias, los virus. Dios planificó que las mujeres sufrieran al parir. Dios nos dio una tiempo de vida inferior a un siglo y le pareció bien. Dios decidió que lo mejor sería que envejeciésemos lentamente hasta volvernos seres decrépitos. Así pues, nuestras enfermedades y deformidades dejarían de ser accidentes de la Naturaleza para pasar a ser experimentos genéticos de un sádico creador.

  6. Los locos tendrían razón, al menos en parte. Quedaría suavizado el horror de las guerras santas, quedaría maquillada la inconmesurable inhumanidad de la Inquisición. Podríamos llamar enfermos a los homosexuales sin despeinarnos, podríamos dejar de investigar sobre la evolución, podríamos obligar a las mujeres a taparse la cabeza y aceptarían gustosas, podríamos tener esclavos o lapidar mujeres como recomienda el Antiguo Testamento. Y sería la voluntad de Dios, pues así está escrito en los libros sagrados.

  7. No habría posibilidad ninguna de encontrar vida en otros planetas. La gran búsqueda de nuestro tiempo, que enciende tantos corazones, no tendría sentido. Absolutamente todas las religiones (no sectarias) son antropocéntricas y no conciben y/o permiten la existencia fuera de la Tierra. Estaríamos para toda la eternidad encerrados e incomunicados en esta isla perdida en medio de un Universo inconcebiblemente enorme.

  8. Algunas religiones creen en el Destino. Toda su vida estaría fijada de antemano. Piense en cómo se sentiría si supiese que todo lo malo que le ha pasado en la vida está dictado del puño y letra del ser que le creó. Piense en cómo se sentiría si supiese que el mismo ser que le creó tiene escrita la hora de su muerte.

  9. Algunas religiones creen en la reencarnación. En el caso hindú, tu comportamiento en esta vida decide la próxima. Imaginemos que usted lleva una vida recta, impoluta, como ciudadano de una alta casta. Un día descubre a su mujer follando con seis hombres en su cama de matrimonio, y en un arranque de locura mata a uno de ellos y se suicida. Usted pasaría en la siguiente vida a ser un paria, llevando una de las peores existencias imaginables. Ver punto 1.

  10. Esta puta Semana Santa de mierda que nos invade tendría algún puto sentido.