El Grito Infinito

llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones

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El ecologismo no puede ser estatista

Publicado por Álvaro en , , , el 24.4.10



  [...] Pero si el ecologismo ha fracasado como procedimiento para evitar, o al menos paliar, la devastación del medio natural, ha tenido un notable éxito en tanto que medio para renovar el sistema político institucional, de dictadura constitucional y parlamentaria, para gestionar la crisis ambiental, para dotar de ideas erróneas (y reaccionarias) a mucha gente sobre estas materias, para frenar y encauzar convenientemente las protestas populares y, sobre todo, para prestigiar al Estado, que es presentado como el “restaurador” y “salvador” del medio ambiente por excelencia. [...]

  Hay muchos datos que permiten sospechar que la legislación medioambiental, más que buscar la solución de tales o cuales problemas reales, se dirige a crear un cargado ambiente de conformismo político, así como de coincidencia y confianza con los aparatos policiales y judiciales del actual orden de dictadura política constitucional y parlamentaria, entre los sectores populares más preocupados por el desastre ambiental. [...]

  Dada la singular condición del actual orden, mientras las leyes protectoras resuelven, pongamos por caso, un problema, están siendo generados cien, que empeoran día a día, aunque se use siempre (en esto el ecologismo subsidiado es un maestro) ése, que es uno, para tapar éstos, que son un centenar. De tal modo, bajo la égida de la legislación “verde” la destrucción progresa más deprisa, en realidad. También, porque el mensaje que llega al individuo medio, alarmado por lo que observa, es que se tranquilice, pues ya está el movimiento ecologista, con su gran plantilla de leguleyos, ecofuncionarios, expertos y letrados, y la legislación estatal para ocuparse de los daños observados. Esta función desmovilizadora basada en el aciago principio de delegación de las obligaciones y deberes personales y colectivos, políticos, civiles, medioambientales y morales, en las instituciones del Estado, que nos está convirtiendo en esclavos y en seres-nada es, al mismo tiempo, esencial para el sistema de dominación.

  Hablando en plata, toda legislación que surge del actual orden, lo protege y perpetúa, la medioambiental también. Con ello perpetúan y protegen lo que necesariamente resulta de su esencia concreta, la devastación de la naturaleza. [...]

  En primer lugar, el orden constituido actúa de acuerdo a su lógica concreta, esto es, convirtiendo todos los recursos naturales en: a) bienes estratégicos de los que se apoderan los Estados, directamente o por medio de una combinación de intervencionismo y mercado; b) oportunidades de beneficio empresarial. Los que no son susceptibles de lo uno o lo otro carecen de interés para las instituciones, por más que éstas, de vez en cuando derramen algunas lágrimas de cocodrilo de cara a la galería al constatar que se extinguen. Por ejemplo, en el terreno de la alimentación de la mano de obra (eso, y no seres humanos, resultan ser los asalariados actuales), son poco más de dos docenas de especies vegetales y animales las que proporcionan el 99% de los recursos, de manera que el resto pueden desparecer sin que el conglomerado, en el plano mundial, Estados-grandes empresas sufra ningún daño, ni le preocupe, dejando a un lado la inevitable demagogia.

  Dicho de otro modo, que 1.600 especies se hayan extinguido ya, en los últimos decenios sobre todo, y que otras 17.000 estén en peligro cierto de ello, es un dato que en nada afecta al poder constituido, salvo en lo referente a la posible toma de conciencia anti-sistema que pueda ocasionar. Para evitar esto ya está el movimiento ecologista, centrado en explicar algo carente de toda lógica y coherencia, que tal desastre, originado por el sistema, puede resolverse desde el sistema mismo, es más, robusteciendo a éste más y más, en particular el Estado, y creando nuevas empresas “verdes”, que van a redimir a la naturaleza desde la aplicación de la lógica del beneficio empresarial, como la multinacional Endesa Renovables, por ejemplo.

  Cuando anuncian, ciertos ecologistas e izquierdistas, el fin del mundo existente por el agotamiento del petróleo, el cambio climático u alguna otra cuestión de similar jaez, también están desacertados, y la serenidad que manifiestan los grupos de poder al respecto les debería hacer reflexionar. No sólo porque la cosa no es tan simple y elemental, ni los datos tan rotundos y sin matices como los que aquéllos manejan, sino porque lo sustantivo del poder actual no está en el petróleo barato ni en la estabilidad climática, sino en el dominio casi absoluto de las conciencias logrado por los aparatos de poder, así como en la degradación del sujeto medio, por aquéllos igualmente inducido.

  Por tanto, convertidas las masas en multitudes dóciles (por ininteligentes, asociales, hedonistas y desentendidas de las axiales categorías de libertad, verdad, colectivismo y esfuerzo), por causa del actuar del izquierdismo y el progresismo, los poderes operantes pueden afrontar con tranquilidad cualquier eventualidad, que sería una modificación más o menos sustancial, o incluso dramática, en sus formas de dominación, y no el fin de ésta. Precisamente los profetas anunciadores de catástrofes, como no comprenden la centralidad de la conciencia en el cambio social real, no valoran que lo decisivo es la objetividad y la acción popular sustentada en ella, y dado que se declaran en contra de una transformación revolucionaria del actual orden, no alcanzan a desarrollar lo único que tal vez pueda detener, y en su día subvertir y sustituir lo existente, la conciencia, disposición para el esfuerzo y auto-organización de las personas comunes.

  El error de base está en no comprender cuál es la lógica inmanente del actual sistema de poder, cuál es su naturaleza objetiva y cuáles son sus metas estratégicas e históricas. Ello lleva a negar lo más sustantivo, que está sometiendo la naturaleza toda, con el descomunal potencial que le otorga la tecnología y la ciencia, a la lógica de la razón de Estado y del beneficio, de manera que cuida con furor todo lo que éstos necesitan, y se desentienden del resto. Por tanto, dado que la naturaleza no es, para el orden constituido un valor en sí y por sí, sino sólo un simple abastecedor de recursos primarios a los poderes instituidos, se concluye que aquélla, como existió, está condenada a desaparecer, para dejar sitio a un mundo nuevo (en el peor sentido del vocablo, mal que le pese a la teoría del progreso), hecho todavía más productivo, y organizado desde arriba al completo, con interminables áreas de monocultivo y granjas de la industria ganadera, dedicadas a las dos docenas de especies imprescindibles, animales y vegetales.

  A su lado, como restos patéticos de la sempiterna batalla por la producción, habrá cada vez más tierras convertidas en infértiles por los métodos modernos de cultivos, sin bosques, sin aguas, erosionadas, tóxicas, salinizadas, desertificadas, casi sin animales ni plantas silvestres. Pero eso, para el vigente orden de dictadura son, en todo caso, problemas del futuro, de otras generaciones (todo poder es inmediatista, pretende maximizarse ahora y aquí). Si llegara el momento de una crisis medioambiental y de recursos universal, serían las clases populares las que deberán sufrir y morir, no las élites, que adaptarían sus sistemas de dominación a las nuevas condiciones, salvo que una insurrección popular se lo impida, con la advertencia que ésta ha de resultar mucho más de la conciencia que del sufrimiento causado por la escasez y la pobreza.

  Lo que hay en el fondo de lo criticado es un asunto de extraordinaria gravedad la, al parecer, inamovible fe en que el actual orden político es bueno, es de libertades, es obra popular, es democrático, de modo que todos los problemas pueden resolverse en su seno, a partir de sus normas legales e integrándose en sus instituciones. Esa es la idea madre que una gran parte del ecologismo organizado comparte, sin que admita ni ponerla en cuestión ni mucho menos debatirla con la necesaria serenidad, respeto para todas las partes y libertad. Pero los hechos son obstinados, y a la vista están: después de decenios de activismo ecologista institucional, ¿qué nocividades han sido paliadas?, ¿cuáles problemas han sido resueltos o al menos reducidos?, ¿qué número de ellos se ha impedido que aparezcan? Dicho de otro modo ¿ha mejorado o ha empeorado, desde los años 60 hasta el presente, la situación medioambiental? La respuesta es obvia, sin olvidar que el ecologismo es responsable directo de algunas de las peores nocividades, como es el caso de los aerogeneradores. [...]

Félix Rodrigo Mora
"Los límites del ecologismo"
II Jornadas por una Agroecología Radical
Febrero 2010

"Historia, Civilización y Progreso", de Murray Bookchin

Publicado por Álvaro en , el 24.12.08


Historia, Civilización y Progreso
(Esbozo para una crítica del relativismo moderno)

Murray Bookchin


     Esta obra es, como indica su subtítulo, poco más que un esbozo. Pero un esbozo de algo muy importante. Escrito por el ¿famoso? ecologista social Murray Bookchin y publicado en la revista Green Perspectives (aunque no trata sobre ecología), encontramos en él una pregunta recurrente: ¿tiene sentido la Historia? ¿El ser humano va hacia alguna parte o tan sólo ha ido pegando tumbos sin sentido desde que salió de las cavernas? ¿Existe el Progreso, la Civilización es beneficiosa?

     Bookchin está convencido, en efecto, de que existe una cierta linealidad en la Historia, y que en cada generación nos vamos acercando más y más a vivir en una sociedad en la que existan plenamente "la libertad, la conciencia de sí mismo y la cooperación" (a pesar de las regresiones temporales). Para ello ofrece ejemplos de esta tendencia lineal de la Historia (por ejemplo, la evolución similar de las civilizaciones mesopotámicas y mesocéntricas a pesar de su aislamiento), pero sobre todo se dedica a cargar las tintas contra los relativistas, postmodernistas y neoprimitivistas. ¿Alguna vez te has sentido frustrado cuando alguien te ha dicho que "todo es relativo"? A mí personalmente me han llegado a argumentar que el canibalismo no es objetivamente perverso porque algunas culturas lo practican o practicaban. Bookchin no se corta lo más mínimo al culpar a los relativistas de una cierta degradación moral e intelectual actual, y defiende a capa y espada la existencia de ciertos principios morales objetivos y racionales.
En la teoría actual, una serie de acontecimientos reemplazan a la Historia, el relativismo cultural reemplaza a la Civilización y un pesimismo básico reemplaza a una confianza en la posibilidad de Progreso. Lo que es más siniestro, la fabricación de mitos (mitopoyesis) reemplaza a la razón y la utopía pesimista al proyecto de una sociedad racional. Lo que está en juego en todos estos desplazamientos es una regresión intelectual y práctica de proporciones espantosas (un desarrollo especialmente alarmante hoy día, cuando la claridad teórica es absolutamente necesaria). Lo que nuestra época requiere es un social-análisis que exija un movimiento revolucionario y popular, y no un psico-análisis que produzca fariseos repudios para "bellas almas", ideológicamente ataviadas con un velo de virtud personal.

     La visión de Bookchin es, pues, esperanzadora (doblemente admirable al ponerla por escrito a los 73 años), pero no utópica: cree que la Historia avanza positivamente y que tiene un objetivo (básicamente, la libertad), pero no está tan seguro de que se llegue a implementar todo su potencial alguna vez.
El panorama de barbarie al que hacemos frente hoy puede diferir en forma de aquel al que se enfrentaron los marxistas revolucionarios hace dos generaciones, pero no es diferente en especie. El futuro de la Civilización está todavía en la balanza y el recuerdo de visiones emancipadoras alternativas al capitalismo se está tornando más pálido con cada generación.

El mejor vídeo que hay en Youtube

Publicado por Álvaro en , , , , , , el 27.11.08




Nosotros los dinosaurios

Publicado por Álvaro en , , el 5.11.08



  Nacimos así
en medio de esto
mientras rostros de tiza sonríen
mientras Doña Muerte ríe
mientras los ascensores se rompen
mientras panoramas políticos se disuelven
mientras el chico del supermercado
termina la Universidad
mientras peces envueltos en petróleo
escupen su aceitosa plegaria
mientras el Sol está enmascarado.
Nacimos así
en medio de esto
en medio de guerras prudentemente enloquecidas
en medio del paisaje de fabricas con ventanas
rotas y vacías
en medio de bares en donde la gente ya no habla
en medio de peleas que pasan de los puños a
las armas y a las navajas.
Nacimos en esto
entre hospitales tan caros que es más barato morirse
entre abogados que te cobran tanto, que es más
barato declararse culpable.
En un país donde las cárceles están llenas
y los manicomios cerrados.
En un lugar donde las masas elevan a los ineptos
a la categoría de héroes.
Nacimos en esto
caminamos y vivimos
a través de esto
muriendo por esto
mutando por esto
silenciados a causa de esto
castrados,
abusados,
desheredados
por esto,
engañados por esto,
usados por esto,
jodidos por esto,
enloquecidos y enfermos por esto,
convertidos en seres violentos
convertidos en seres inhumanos
por esto.
Los corazones están ennegrecidos
los dedos buscan las gargantas
al revolver
la navaja
a la bomba
los dedos se dirigen hacia un Dios insensible
que no responde.
Los dedos van a la botella
a las pastillas
a la pólvora.
Hemos nacido en medio de esta lastimosa devastación
hemos nacido en medio de un gobierno endeudado
hace 60 años
que pronto no podrá pagar siquiera los intereses
y los bancos arderán
y el dinero no servirá para nada.
Habrá asesinos libres e impunes por las calles
habrá pistolas y mafias oficiales.
La tierra se volverá inútil
los alimentos serán una recompensa que se esfuma.
El poder nuclear estará en manos de la mayoría
explosiones sacudirán la tierra.
Hombres robot afectados por radiaciones
acecharán a otros hombres.
Los ricos y los elegidos observarán
desde plataformas espaciales.
El infierno de Dante parecerá
un juego de niños.
El sol ya no se verá y será siempre noche
los árboles morirán
toda la vegetación morirá
hombres afectados por radiaciones comerán
la carne de otros hombres afectados por radiaciones.
El mar estará contaminado
los lagos y los ríos desaparecerán
la lluvia será el nuevo oro.
Un viento oscuro esparcirá el hedor de
cuerpos putrefactos de hombres y animales
los escasos supervivientes serán asediados
por nuevas y horribles enfermedades.
Y las plataformas espaciales se irán
destruyendo por el desgaste y la
escasez de provisiones
y el simple efecto de la decadencia general.
Y entonces surgirá de eso
el silencio más hermoso
jamás oído
y el Sol todavía ahí, oculto
estará esperando el próximo capítulo.

Charles Bukowski


El verdadero grito infinito

Publicado por Álvaro en el 7.6.08

Paseaba por un sendero con dos amigos. El Sol se puso. De repente el cielo se tiñó de rojo sangre, me detuve y me apoyé en una valla muerto de cansancio. Sangre y lenguas de fuego acechaban sobre el azul oscuro del fiordo y de la ciudad. Mis amigos continuaron y yo me quedé quieto, temblando de ansiedad. Sentí un grito infinito que atravesaba la naturaleza.

Edvard Munch, 1892


Fitter Happier

Publicado por Álvaro en , el 1.4.08
Más en forma, más feliz, más productivo,
cómodo,
no bebiendo demasiado,
haciendo ejercicio regular en el gimnasio
(tres veces a la semana),
llevándote bien con tus actuales compañeros de empresa,
a gusto,
comiendo bien
(basta de cenas de microondas y grasas saturadas),
un conductor paciente, mejor,
un coche más seguro
(un bebé sonriendo en el asiento trasero),
durmiendo bien (sin pesadillas),
sin paranoia,
bueno con los animales (sin tirar arañas por el retrete),
manteniéndote en contacto con los viejos amigos
(disfruta una copa ahora y siempre),
frecuentemente comprobando el saldo en el banco (moral) (cuchitril),
favores por favores,
encariñado pero no enamorado,
la caridad en regla,
los domingos supermercado junto a la autopista (sin matar polillas o verter agua hirviendo sobre hormigas),
lavando el coche (también los domingos),
nunca más temeroso de la oscuridad o las sombras del mediodía,
nada tan ridículamente adolescente y desesperado,
nada tan infantil,
a un mejor paso,
más lento y más calculado,
sin posibilidad de escape,
ahora autoempleado,
preocupado (pero impotente),
un poderoso e informado miembro de la sociedad
(pragmatismo, no idealismo),
no llorará en público,
menos probabilidad de enfermedades,
neumáticos que se agarran sobre húmedo
(imagen de bebé atado en el asiento trasero),
una buena memoria,
todavía llora con una buena película,
todavía besa con saliva,
nunca más vacío y desesperado
como un gato
atado a un palo,
que es conducido hacia una mierda de invierno congelado
(la habilidad de reír ante la debilidad),

en calma,

en forma,

más sano y más productivo,


un cerdo


en una jaula




puesto de antibióticos.



RADIOHEAD - Fitter Happier [1997]



(De fondo suena: "Ésta es la Oficina del Pánico, la sección 9-17 puede haber sido dañada. Activen el siguiente procedimiento.")

Memorias del subsuelo

Publicado por Álvaro en , el 24.3.08

Verán: la razón es indudablemente algo excelente, pero la razón es únicamente razón, y sólo satisface las cualidades racionales del hombre, mientras que la voluntad viene a ser manifestación de la vida entera, es decir, de la vida completa del hombre, incluyendo en ésta, tanto la razón como todo tipo de especulación. Y aunque nuestra vida en esta manifestación se nos presente a menudo como una porquería, es, a pesar de todo, vida, y no mera extracción de la raíz cuadrada. [...]

Pues si [a un hombre] le cubren ustedes con todo tipo de bienes terrenales y le sumergen completamente en un pozo de felicidad, de manera que en la superficie de esa felicidad, sólo apareciesen unas pompas como si del agua se tratara; después le ofrecen una situación económica tan cómoda que ya nada que le quede por hacer a excepción de dormir, comer alfajores y gestionar la continuidad de la historia universal; y no tardarán en comprobar que el hombre, ese hombre digo, a causa de su naturaleza tan desagradecida y ruin, terminará por hacer una villanía. Arriesgará incluso sus alfajores y se encaprichará a propósito de la cosa más perniciosa y absurda; el sinsentido más antieconómico, con tal de añadir a toda esa positiva cordura su más nefasto elemento fantástico. Es más, serán concretamente sus sueños fantásticos y su trivial estupidez, aquello que precisamente desee conservar para sí mismo con el fin de reafirmar ante su persona (exactamente esto es lo que resulta imprescindible) que los hombres son todavía hombres, y no un simple teclado de piano que aunque tocado por las propias manos de las leyes de la Naturaleza, a pesar de todo, amenaza con estropearlo todo hasta el punto de no querer uno ya desear nada a excepción del calendario.



Fiódor Dostoyevski - Memorias del subsuelo [1864]
Traducción de Bela Martinova



Dedicado a mis compañeros de trabajo.