Ayer vi un documental sobre el conflicto Palestino titulado "Internacionales en Palestina". Contaba el funcionamiento de una ONG llamada ISM (International Solidarity Movement), dedicada a "reclutar" voluntarios de todo el mundo para apoyar las manifestaciones pacíficas de los palestinos, consiguiendo así que los israelíes utilicen menos la violencia al encontrarse con ciudadanos normales, y no la escoria mora (ironía).
Bien, pues lo terminé quitando porque me parecía una gilipollez. Déjenme explicarme.
Evidentemente es un acto loable el de dichos voluntarios, y a buen seguro los manifestantes que se libren de las pelotas de goma y los porrazos (cuando no el fuego real) lo agradecerán. Ahora bien, ¿es un acto útil? Yo creo que no. El fin último de la ONG es que los palestinos se manifiesten sin miedo. Pero... ¿de qué sirve eso? Un par de cientos de palestinos se pasean por el muro de la vergüenza con unas pancartas.
¿Qué consiguen? Nada.
Es triste, pero es cierto. El objetivo de una manifestación es dar a conocer un problema. Los únicos que se van a enterar de que ha ocurrido algo son los soldados israelíes, los políticos, y los palestinos e israelíes (esto último con suerte) que vivan cerca de la manifestación. ¿Y bien? Todos los nombrados saben perfectamente que hay un problema, quieran solucionarlo o no.
Ahora bien, pongamos que una cámara graba el suceso. Esas imágenes acabarán o bien en un país musulmán, donde todo el mundo ya apoya la causa palestina, o bien en un documental como el que yo he visto, que únicamente vamos a ver los de siempre, los que nos preocupamos de algo más que de comer, beber, dormir, cagar y follar. Predicando a los conversos.
Es aquí donde llega el núcleo ideológico de la presente entrada, no se pierdan.
Goebbels fue un auténtico supervillano, una mente criminal propia de un tebeo de Batman. Sin embargo, también fue un visionario y un astuto manejador del papel de los medios en el mundo moderno. Suyas son frases tan certeras como:
"Si dices una gran mentira y la sigues repitiendo, la gente terminará creyéndosela. La mentira puede ser sostenida sólo mientras el Estado pueda aislar a la gente de las consecuencias políticas, económicas y/o militares de la mentira. Por lo tanto, es vitalmente importante para el Estado usar todo su poder para reprimir a los disidentes, puesto que la verdad es el enemigo mortal de la mentira, y por extensión, la verdad es el mayor enemigo del Estado."La cantidad de verdad que encierra esta cita es abrumadora. Es por ello que, lamentablemente, Goebbels me parece una figura clave para comprender nuestra sociedad.
El enemigo principal del ciudadano son los medios de comunicación. Esto es algo que me obsesiona, quizás el tema que más me obsesiona. La inmensa mayoría de la gente no es consciente de hasta qué punto somos modelados por las noticias y los programas de televisión, hasta qué punto les definen y les confunden. El poder de los Estados y las corporaciones no es nada sin los medios. Es por ello que, lejos de constituir el cuarto poder, en mi opinión los medios de comunicación constituyen el primer poder, aquel fundamental del que dependen los demás.
Los medios modelan y regulan cómo es la sociedad; cuáles son sus intereses, sus preocupaciones, sus miedos, sus anhelos. Hacen y deshacen a su antojo. El pueblo no ha sido educado desde pequeño para escudarse ante la manipulación, todo lo contrario:
"cómo no va a ser verdad, si lo han dicho las noticias".
"Pues claro que es verdad, ha salido en la tele". La gente no tiene medios intelectuales para percibir la manipulación y aislarse de ella: no les culpo, por tanto.
Los medios mantienen al populacho en calma, tranquilo, sedado, pudriéndole el cerebro con contenido intelectualmente vacuo e ideológicamente inofensivo. Ocasionalmente les alteran con algún asunto que realmente no importe, para que tengan la sensación de que forman parte de una comunidad: violencia de género, terrorismo... temas sin duda chungos, pero que no suponen problemas reales para la inmensa mayoría. La gente discute en los bares durante horas sobre si se debe poner la bandera española en los ayuntamientos vascos, y esto no es casualidad.
Así explicado, podría sonar a teoría de la conspiración.
"¿Qué misteriosas manos negras controlan a los periodistas para que manipulen de esta forma al pueblo?". Si usted pregunta esto, también está ciego a la realidad; de nuevo, no le culpo, es normal. La inmensa mayoría de medios de comunicación son propiedad de grandes empresas, algunos de enormes (y realmente quiero decir e-nor-mes) multinacionales, una élite económica que tiene muy claro lo que quiere y a la que no sólo se la sudan las reivindicaciones del pueblo, sino que pretenden aletargarlas a toda costa.
"¿Pero y los periodistas normales y corrientes?", podría preguntar usted. Si un periodista deja claro desde el principio que disiente de la línea editorial del periódico (o lo que sea), para empezar ni siquiera será contratado. Si a lo largo de su trayectoria profesional intenta salirse un poco de "línea editorial", a buen seguro caerá el peso de la compañía sobre él, aunque siempre de formas sutiles y por las que no se puede denunciar claramente a la empresa (por ejemplo, despidiéndole al cabo de un tiempo por otra cosa). En realidad, en la práctica los periodistas saben muy bien lo que tienen que escribir para conservar su trabajo y no se salen del tiesto. Y, ojo, en todo momento estoy hablando de los periodistas más honrados y comprometidos; como personas normales que son, la inmensa mayoría simplemente se encuentran aletargados y embobados por el mismo sistema del que forman parte.
Bien, ¿qué tiene esto que ver con la ONG de la que hablaba? Muy sencillo. La primera guerra que tienen que ganar los pueblos es la de los medios. Esto es algo de lo que se suele hablar
en círculos altermundistas, pero en mi opinión no con la suficiente intensidad. Creo que éste debería ser el objetivo número uno de los movimientos solidarios, de los movimientos por y para la gente corriente. La fuerza de una manifestación en Palestina es insignificante comparada con el masivo poder de concienciación social que supondría colocar un reportaje sobre esa manifestación en
prime-time. ¿Cuándo empezó España a admitir a los homosexuales? Cuando en la tele aparecieron algunos comportándose como (oh herejía) "personas normales". ¿Cuándo empezó España a concienciarse sobre la violencia de género, hasta el punto de que un hombre que pegue a su mujer en la calle puede llevarse una paliza anónima? Cuando a los telediarios y a la prensa del corazón le dio por hablar del asunto machaconamente. ¿Qué es lo que está pasando con el Tíbet? A todo dios le importaba una puta mierda lo que pasase allí, hasta que todas las mañanas nos despertamos con noticias sobre el tema.
El día que medios independientes, sin ánimo de lucro, con una estructura horizontal, consigan colarse en las casas de la gente y les llenen el cerebro de grandes ideas, de escepticismo, les abran los ojos, les traten con respeto e inteligencia, le expliquen las cosas en profundidad y desglosando los matices... entonces todo cambiará. La gente despertará, se levantará de sus sillones-tumba y enarbolará antorchas.
¿Cómo conseguir esto? Bueno, la filosofía de este blog es quejarse de todo sin aportar soluciones a nada, así que aquí termina esta entrada. Lo único que tengo claro es que los medios (actuales, no los medios
per se) son el peor enemigo de la Humanidad y deberían constituir el principal objetivo de los movimientos sociales.