El Grito Infinito

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Mis razones para estar en contra de la energía nuclear

Publicado por Álvaro en , , , , el 17.3.11




Dado que soy consciente de que el ruido mediático de nuestros días pone díficil analizar cualquier tema en profundidad, intentaré dar las razones muy concisas por las que estoy en contra de la generación de energía eléctrica a partir de reacciones de fisión nuclear. Además, las ordenaré de mayor importancia a menor.
  • Es innecesaria. El ser humano lleva unos 200.000 años dando vueltas por aquí y la energía nuclear unos 50. Eso representa un 0,025% del tiempo de nuestra especie, o dicho de otra forma, que el homo sapiens sapiens se las ha arreglado durante el 99'975% de su tiempo sin ella. En España representa el 18.29% de la energía eléctrica consumida1, porcentaje del cual se podría prescindir sin problemas simplemente volviendo a niveles de consumo eléctrico posteriores al año 20002 (y aún daría de sobra para conectar muchas videoconsolas más, o luces de neón, o adornos navideños).

  • Supone una condena para el futuro, para siempre. Si Rómulo y Remo hubiesen construido una central nuclear, sus residuos seguirían siendo igual de dañinos ahora que cuando se generaron, y aún faltarían cientos de miles de años para que se volvieran inofensivos. Supone un acto criminal y amoral enterrar semejantes bombas de relojería que requieren cuidados continuos; los planes para la gestión de residuos radiactivos no se redactan para más allá de 100 años3 (del 0.001% al 1% de la vida de los residuos4).

  • Las centrales no son seguras. Ni siquiera cuando una central se diseña específicamente contra un desastre natural (como lo fueron las japonesas5) puede asegurarse que lo resista. Además, las centrales dependen de una total estabilidad sociopolítica y estructural; un corte prolongado del suministro eléctrico, un ataque terrorista o una guerra suponen amenazas más que posibles en cuarenta años de vida de una central. En caso de guerra, por cierto, las centrales nucleares son un caramelo para el enemigo: una bomba nuclear que estallara sobre una central nuclear causaría un desastre inimaginable, ya que sus efectos se multiplicarían.

  • La generación de energía eléctrica es la fachada civil de la energía nuclear, que oculta su interior militar. Los países del Norte económico se alarman con toda la razón ante la intención de Irán y Venezuela de generar energía eléctrica nuclear, ya que es la excusa que ellos mismos utilizaron para embellecer su totalitario programa armamentístico. "¡Bienvenidos a la era atómica!", rezaba la propaganda prometiendo el paraíso mientras algunos japoneses se volatilizaban. Los residuos de plutonio de una central nuclear pueden servir para construir una bomba atómica; estar a favor de la energía eléctrica nuclear es estar a favor de las bombas atómicas (la mayor amenaza a la que se ha enfrentado jamás la biosfera). Además, estos residuos constituyen un gran peligro potencial, ya que si un grupo armado con los suficientes recursos se apoderase de ellos podrían llegar a desarrollar sus propias armas.

  • La energía nuclear es, de todas las fuentes de energía eléctrica, la más centralizada, tecnificada, regulada, autoritaria y estatal. Por tanto la menos popular, democrática y accesible. Sólo un estado tan poderoso como los actuales puede desarrollar tal infraestructura y protocolos, sólo una sociedad tecnócrata y ultratecnificada como la nuestra puede dominar al monstruo. Una sociedad con energía nuclear no puede ser nunca democrática.

  • Las centrales nucleares son tremendamente caras y necesitan grandes ayudas gubernamentales para ser económicamente viables, quedándose después los beneficios la empresa que las gestiona. Ésta es la razón de que se alargue tanto la vida de las centrales, para exprimir la gallina de los subvencionados huevos de oro. Un ejemplo: la central finlandesa Olkiluoto 3 fue inicialmente presupuestada en tres 3000 millones de euros, pero actualmente sus costes de construcción ya ascienden a 5300 y no se sabe a cuánto puede llegar la factura6 (a esto hay que añadir los costes en el retraso de su inauguración, y por el tanto el retraso en generar beneficios). Las centrales también son muy caras de desmantelar, a lo que se añaden los costes de mantenimiento de los residuos para siempre. Por ejemplo, el gobierno español estimó en 1990 que podría costar hasta 360 millones de euros desmantelar Vandellós I7.

  • La tasa de retorno energético de una central nuclear es incierta, pero podría ser muy baja cuando se tiene en cuenta la energía empleada en la creación, mantenimiento y desmantelación de la misma. Buscando en Internet he encontrado datos contradictorios, por una sencilla razón: es casi imposible hacer un cálculo exacto de cuánta energía neta aporta una central, por los múltiples "inputs" energéticos de todo tipo que necesita. Dicho de otro modo, el "output" está claro, pero el "input" no. Dicho de otro modo, no se sabe hasta qué punto es energéticamente rentable la construcción de una central, incluso si podría serlo en absoluto.

  • Es falso que una central nuclear no genere emisiones de CO2: lo genera indirectamente, a través de la intensa actividad propulsada por energía fósil que requiere su construcción, mantenimiento, desmantelación y supervisión de los residuos.

  • El uranio no es infinito. No está claro cuándo se alcanzará el cénit de extracción del mismo; el Energy Watch Group predice que sólo se podrá satisfacer la demanda de las centrales actuales hasta el 20358.

  • El uranio nos hace depender energéticamente de otros gobiernos y empresas extranjeros, y por tanto dependientes de sus intereses. El hecho de que hoy en día Canadá y Australia sean "naciones amigas" no garantiza que sigan siéndolo de aquí a unas décadas, y más en estos tiempos tan convulsos.
Entonces, ¿por qué hay gente que defiende esta forma tan demente de generar energía eléctrica? Podemos dividir a sus defensores en dos grupos: los que sacan tajada y los que se dejan engañar por los que sacan tajada. Los que sacan tajada no son sólo los directamente implicados en el negocio (las compañías eléctricas y sus accionistas), sino también los medios que financian con su publicidad y los paniaguados como Felipe González (consejero de Gas Natural/Unión Fenosa) o Aznar (consejero de Endesa). A este conjunto de picapedreros de la opinión pública, maestros del engaño y la manipulación, los denominamos el lobby pro-nuclear. Tampoco podemos olvidarnos de los gobiernos que promueven la energía nuclear con fines militares, los últimos de ellos Irán y Venezuela, y los primeros Estados Unidos, Israel y Francia.

Ante este panorama tan negativo y casi apocalíptico, dejadme decir el tópico tan cierto: NUCLEAR NO, GRACIAS.



(1) http://www.foronuclear.org/pdf/resultados_perspectivas_nucleares_2008.pdf
(2) http://upload.wikimedia.org/wikipedia/es/timeline/33616a74fe4e3101fcff1451b2228dae.png
(3) http://en.wikipedia.org/wiki/Radioactive_waste#Long_term_management_of_waste
(4) http://en.wikipedia.org/wiki/Radioactive_waste#Geologic_disposal
(5) http://www.world-nuclear.org/info/inf18.html
(6) http://ipsnews.net/news.asp?idnews=50308
(7) http://www.elpais.com/articulo/espana/Gobierno/estima/40000
/millones/coste/desmantelar/Vandellos/elpepiesp/19900601elpepinac_2/Tes

(8) http://www.energywatchgroup.org/fileadmin/global/pdf/EWG_Report_Uranium_3-12-2006ms.pdf

Esta sociedad pende de un hilo

Publicado por Álvaro en , , el 7.1.09


      Por un lado es terrorífico y por otro es apasionante comprobar el grado de fragilidad de la sociedad tecnófila en la que vivimos. Nos creemos los reyes del mambo de la Historia, la generación suprema y elegida, la más confortable y tolerante, la más potente y la más prepotente. ¡Nadie nos puede toser!

      Y sin embargo, la realidad se empeña en llevarnos la contraria (¡la muy puta!). Por alguna razón que no alcanzamos a comprender, nuestras maravillosas fantasías industriales no parecen trasladarse al Mundo Real™ y nos encontramos palabras tan extrañas como disponibilidad de recursos, políticas energéticas, seguridad de abastecimiento... "¡Mamá, mamá, en el colegio no nos enseñan esas cosas!", dice un niño asustado. Él siempre pensó que el gas natural se formaba por arte de magia dentro de las tuberías de su casa.

      Pero no sólo a ese niño se le ocurren estas disparatadas teorías. De pronto, toda Europa se ha puesto a correr en círculos como pollos sin cabeza por una factura del gas sin pagar. En efecto, todo esta crisis del gas está basada en una simple factura que Ucrania le debe a Rusia. Los dueños del gas, Putin y su gabinete, deciden en todo su derecho (bajo el régimen capitalista) que van a cerrar el grifo a los morosos. Punto y pelota, señores.

      El grifo se cerró el día 3 de Enero, y tan sólo unos días después ya se habla de una situación de emergencia. Ahí lo tienen señores, así están las cosas: no existen alternativas a los combustibles fósiles. Unos días sin pedos milenarios y la sociedad comienza a resquebrajarse; la gente comienza a pasar frío y las plantas de ciclo combinado no pueden generar electricidad. En muchas casas no se puede cocinar, ni calentar agua. Los requisitos básicos de la supervivencia comienzan a fallar.

      ¿Cuándo perdimos la cabeza? ¿Cuándo decidimos prescindir de toda seguridad e independencia, cuándo decidimos que la autosuficiencia era una mala idea? ¿Desde qué momento de la Historia miramos con desprecio al que calentaba su casa con madera, madera que recogía gratuitamente del campo? ¿Cuándo dimos el visto bueno a dejar por completo nuestra comodidad y nuestra supervivencia en manos de potencias exteriores? Sorpresa: no lo elegimos los ciudadanos, lo eligieron por nosotros.

      Disfruten de su gas natural mientras puedan.

El capitalismo es así. El dueño del gas pone el precio, y el que tenga dinero para pagarlo, lo adquiere; el que no, se jode. Así que, todos los que querían capitalismo, que se jodan.

elabencerraje, leído en la web de Público

La ganadería es destructiva

Publicado por Álvaro en , , el 4.1.09


      Hoy me han invitado a una barbacoa. Ay, la pesadilla recurrente del vegetariano. Esta vez ha sido incluso peor porque había allí gente que no sabe que "me he vuelto vegetariano"; y de nuevo he tenido que pasar por el proceso humillante de tener que justificar mi postura como si estuviese haciendo algo malo o extremadamente freak. En fin, ya os podéis imaginar.

      Una situación que siempre se repite, matemáticamente, es la de preguntarme por qué "me he vuelto vegetariano", ya que suele resultar incomprensible. Yo contesto con evasivas, diciendo que es complicado de explicar y que involucra muchos factores (lo cual es cierto), y a continuación la otra persona da por supuesto que es porque "me dan pena los animalitos". Entonces se puede oír algo como "pero si les dan una descarga en la cabeza y ni se enteran", o "han nacido para que los maten", o "eso es que tú no has conocido el hambre, entonces no hay pena que valga". Total, que dan por hecho que mi única motivación para pasar por estos suplicios cotidianos es evitar la muerte a los animalitos; y aunque esto es una de las razones, no la cuento entre las más importantes.

      Hoy he venido a hablar de la ganadería y su impacto ecológico.

      La FAO (Organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas) afirma que la ganadería es la causante de casi un quinto de las emisiones de gases de efecto invernadero. Esto se debe no sólo a los célebres pedos de las vacas sino también a la intensa maquinaria contaminante que mueve tanto la industria ganadera como la agricultura que alimenta al ganado.
Si hablamos de inmediatez de acciones y la posibilidad de conseguir reducciones [a los gases] en un corto período de tiempo, [reducir el consumo de carne] es claramente la oportunidad más atractiva.

Rajendra Pachauri, ganador del Nobel de la Paz y miembro del IPCC

      Ese casi 20% de los gases que produce la ganadería es más de lo que produce el transporte, por increíble que parezca. (Aviso: De aquí en adelante traduzco extractos del anterior enlace, ya que está muy bien explicado y no es cuestión de reinventar la rueda.)

      Pero ése es sólo uno de los aspectos de la cría de animales como comida. Resulta que casi cada aspecto del gigantesco mercado internacional de la carne tiene una consecuencia medioambiental o de salud, siendo el cambio climático lo primero de la lista. Si nunca pensaste que comer carne fuera un problema medioambiental (y, por extensión, político) es hora de volver a pensarlo.

      Para comprender el impacto del ganado en el planeta hay que tener en cuenta el tamaño de la industria. Constituye el mayor uso humano de la tierra. Los pastos ocupan un increíble 26% de la superficie de la Tierra libre de hielo y agua. El área que se destina a cultivos para alimentar a los animales asciende al 33% de la tierra arable. La producción de carne es también una causa principal en la deforestación; los pastos ocupan ahora el 70% de las tierras deforestadas del Amazonas. En Brasil, del 60% al 70% de la destrucción de la selva se debe a la preparación de pastos; ésa es una de las razones de la contribución de la ganadería a la emisión de CO2.

      Además, la comida cultivada para los animales podría alimentar a la gente. La cría ganadera consume el 90% de los cultivos de soja de los EEUU, el 80% de su maíz y el 70% de su grano.
Si todo el grano que se utiliza en los EEUU para alimentar al ganado fuera consumido directamente por la gente, se podría alimentar a unos 800 millones de personas.

David Pimentel, profesor de entomología en la Universidad Cornell

      El pastoreo es en sí mismo un destructor del medio ambiente. Las Naciones Unidas informan de que el 20% de los pastos del mundo se han degradado a causa del sobrepastoreo, la compactación del suelo y la erosión. Otro subproducto de la cría de ganado es la generación de abundantes cantidades de amoniaco, que contribuye a la lluvia ácida y a la acidificación de los ecosistemas. La producción de ganado consume el 8% de las aguas del planeta; causa el 55% de la erosión del suelo y los sedimentos; usa el 37% de todos los pesticidas; directa o indirectamente resulta en el consumo del 50% de todos los antibióticos; y arroja un tercio de todo el nitrógeno y el fósforo que va a parar a nuestros suministros de agua.

      Además, el ganado está desplazando a otros animales. Mientras que tantas especies se pierden en esta aparente "sexta extinción", actualmente el ganado constituye el 20% de toda la biomasa del planeta. Dado que ocupan el 30% del planeta, desplazan a su vez a toda esa cantidad de especies salvajes. El pastoreo se considera una amenaza seria para 306 de las 825 ecoregiones identificadas por la Worlwide Fund for Nature, y para 23 de los 35 puntos claves para la biodiversidad identificados por Conservation International.

      Los pocos comentaristas que han señalado la relación entre el consumo de carne y la destrucción medioambiental han ignorado la solución más obvia: no comer carne.

Mis primeros siete meses como vegetariano

Publicado por Álvaro en , , el 9.12.08


    Hoy se cumplen mis primeros siete meses como ovolactovegetariano. Sí, ya sé que los siete meses no son una celebración típica, pero no se me ocurrió hacerlo a los seis meses y no tengo paciencia para esperar hasta cumplir un año. Por mi mente siempre había rondado el amor por los animales y la vaga simpatía por el vegetarianismo; de pequeño quería ser veterinario (hasta que me dí cuenta de que me resultan insoportable la sangre y las vísceras), y de adolescente se me cruzó por la mente un par de veces la idea de volverme vegetariano, pero fugazmente. Desde hace un par de años, esta idea se hizo más y más recurrente, más machacona. Comencé a reducir el consumo de carne progresivamente, pero sin dar el gran salto en ninguna ocasión. Necesitaba un estímulo definitivo. Y ese estímulo llegó en forma de documental. Fui a la filmoteca a verlo, solo, en una sala con pocos espectadores. Fue una experiencia absolutamente catártica, purificadora, cruel y psicológicamente peligrosa. Fue una tortura insoportable, pero salí de ahí completamente renovado. Salí convertido, literalmente, en otra persona. Alguien que había dejado atrás el mundo disociado en el que los efectos de nuestro consumo están enterrados bajo la alfombra, en el que no es visible la relación causa-efecto. Salí de ahí siendo consciente de las consecuencias de nuestros actos.

      Recordemos brevemente las razones para ser vegetariano: evitar la tortura sistemática de cientos de millones de animales enfermos y enjaulados, ahorrar recursos naturales (la ganadería es un sumidero de recursos, ya que por ejemplo para conseguir un kilo de cerdo se necesitan 3'54 kilos de maíz), ser más ecológico (por ejemplo, los pedos de las vacas contribuyen considerablemente al cambio climático, por surrealista que parezca), decrecer en el consumo y ahorrar dinero (la agricultura es más sencilla y barata que la ganadería), mejorar la salud, coherencia con mis ideales libertarios...

      ¿Ha sido fácil o ha sido difícil? Bien, desglosaré mi experiencia por puntos, que son mucho más fáciles de leer y más amenos.
  • FAMILIA. En un primer momento mis padres no me apoyaron en absoluto, creían que iba a enfermar y morir en pocos años. Esto me hubiera importado poco de no ser porque, gracias a la burbuja inmobiliaria, vivo con ellos y tengo que comer lo que mi madre cocine, al menos al mediodía. Además, al convivir con ellos, el machacamiento psicológico al que me sometieron fue considerable. Éste ha sido sin duda el mayor problema al que me he enfrentado: conseguir que comprendieran que dejar de comer carne y pescado no sólo no es malo, sino que es beneficioso para la salud si se hace sabiamente. Finalmente lo han aceptado a regañadientes, pero ha sido toda una odisea. El punto de inflexión tuvo lugar cuando les leí casi íntegro el artículo de la Wikipedia sobre nutrición vegetariana; no obstante puedo estar seguro de que en Nochebuena voy a tener que comer un poco de carne para quedar bien, bajo pena de ostracismo familiar por raro.

  • AMIGOS. A diferencia de mis padres, los amigos y conocidos no se preocuparon por mi salud sino por la pérdida del placer de comer carne. Curioso, aunque previsible. Éste tipo de presión social absurda (del tipo "¡come un poco de jamón, que está buenísimo y no es carne!") no me importa en absoluto, la he manejado mucho mejor que la familiar.

  • PLACER. No he echado de menos la carne y el pescado en absoluto. Ni lo más mínimo, por increíble y falso que pueda sonar. Por ejemplo, soy incapaz de dejar por completo los dulces, la Coca-Cola, u otros alimentos dañinos. Sin embargo, no he sentido la más mínima nostalgia por la carne; lo digo completamente en serio. Supongo que puede deberse a que gracias al cambio de dieta he descubierto nuevos platos, nuevos sabores, nuevos ingredientes. He ampliado considerablemente los límites de los anodinos platos tradicionales gracias a las páginas web de recetas vegetarianas que podéis encontrar en los enlaces del blog.

  • SALUD. No sólo no me he vuelto anémico ni me han salido ojeras, sino que me encuentro muchísimo mejor que antes. Este cambio lo he notado en las últimas semanas de forma brutal. Tengo más energía y menos pesadez en la cabeza y el estómago. He perdido peso y estoy más fuerte (esto lo noto clarísimamente al pedalear en la bici estática).

  • NUTRICIÓN. No pretendo poner ahora a dar una explicación sobre nutrición vegetariana (aquí podéis leerlo con tranquilidad), pero básicamente se resume en: si eres ovolactovegetariano, tranquilízate. Las carencias que va a tener tu dieta, de tenerlas, van a ser ínfimas, insignificantes. Simplemente tienes que procurar llevar una dieta variada y respetar la pirámide de los alimentos (aquí tenéis la versión vegetariana). Pero vamos, sin obsesionarse: el queso y los huevos te aportan todas esas míticas proteínas de las que carecen los pobres vegetarianos. En el caso de los veganos, que no consumen nada que provenga de un animal (mi próximo objetivo), hay que llevar un poco más de cuidado. Pero, de nuevo, no hay ningún problema ni hay que tomar ninguna pastilla (necesariamente).

  • DISPONIBILIDAD DE LOS ALIMENTOS. Por último, comentaré un hecho que me parece importante: soy incapaz de localizar algunos de los ingredientes que se utilizan habitualmente en las recetas vegetarianas: tofu, seitán, queso vegano, patés vegetales, harina de garbanzo... Cosas de vivir en una provincia periférica. Otro aspecto importante a destacar sobre la disponibilidad de alimentos es el próximo descenso del transporte de mercancías como consecuencia del cénit del petróleo. ¿Podrán llegar a los supermercados de mi ciudad, en los próximos años, toda la variedad de vegetales y frutas que me permiten prescindir de la carne y el pescado? Bueno, creo que lo único que se puede hacer es esperar y ver qué pasa.
      En conjunto, pues, la experiencia está siendo positiva. Próxima parada: el veganismo.

El mejor vídeo que hay en Youtube

Publicado por Álvaro en , , , , , , el 27.11.08




El negro se quita la careta

Publicado por Álvaro en , , el 26.11.08




      El negro se quita la careta. Sí, le llamo el negro para oponerme a toda la corriente buenrolleraperrofláutica que se ha montado en torno a este tío (aunque ni siquiera sea negro, es marroncillo). ¿Suficientemente escandalizados? Bien, vayamos a lo que quiero decir.

      El negro dijo tras ser elegido:

No creo que haya ninguna duda en que tenemos que mover el país en una nueva dirección y no continuar con las mismas viejas prácticas que nos han llevado a la situación en la que estamos.

      ¿Qué acaba de decidir este señor, incluso antes de ser nombrado presidente? Que va a dejar que la Reserva Federal inyecte a los bancos la despreciable calderilla de 616.000 millones de euros, mientras que por otra parte va a recortar el gasto social superfluo para hacer frente al rescate. ¿A qué gasto público se refiere? ¿Se refiere acaso a los titánicos fondos destinados al ejército? ¿Se refiere acaso a las subvenciones a la agricultura que no van en contra (¡en absoluto!) de su querido libre comercio? ¿O a las subvenciones a la tecnología? No. Se refiere principalmente a la Sanidad (sí, con mayúsculas, observen habitualmente mi uso de las mayúsculas). Según él, algunos lobbies están metiendo presión en la Sanidad para incrementar su gasto (¿pero qué cojones?). Cito textualmente del Wall Street Journal de hoy, refiriéndose a Peter Orszag, el nuevo asesor del negro en estos asuntos:

En su blog, ha escrito frecuentemente sobre los agujeros de una burocracia demasiado complicada y de los beneficios de las soluciones simples, de sentido común, para reducir los gastos en salud, tales como que la gente tome sus medicinas y haga ejercicio.

      El mesías de color está suponiendo un cambio revolucionario, sin duda. Igualito, igualito que el Ché. Inyecta una suma de dinero a la banca privada suficiente para acabar varias veces con el hambre en el mundo (según datos oficiales de la ONU), y se pone a recortar gasto público innecesario, llamándose "innecesario" a todo aquello que beneficie a las clases bajas. "Abuela, tome sopita caliente y haga pilates y no vaya tanto al médico, mujer", podría decir el negro.

      Esto, damas y caballeros, es más de lo mismo de lo que lleva pasando en la dictadura imperial estadounidense desde mediados de los setenta, y que se disparó a partir del gobierno de Reagan en los ochenta. Es más de lo mismo, e incluso peor. El nuevo rescate es mayor que el de Bush.

      Obama es un cambio a peor: he ahí algo que no se oye mucho en televisión, ¿eh? Mis temores se confirman: el nuevo emperador es más peligroso que el anterior, porque a la gente le cae bien. Será capaz de implantar sus medidas sin oposición social, gracias a su cándida sonrisa.

      Otro tema que quizás trate alguna vez con más calma, es el de la Reserva Federal y el dinero virtual. ¿Por qué cojones hay que recortar el gasto social ante un rescate a los bancos? El dinero que crea la Reserva es completamente ficticio, unilateral, dice voilá! y aparecen cientos de miles de millardos. No se basa en nada real, no hay que sacarlo de las arcas del estado. ¿Por qué mierda hay que recortar el gasto público? Respuesta: no hay que hacerlo, y mucho menos el de Sanidad. Es una aplicación más de la Doctrina del Shock de Naomi Klein.

      Estos rescates preparan el terreno para un futuro escenario de esclavitud total de la Humanidad. En efecto, si ese dinero creado de la nada se tiene que devolver con intereses, bien sea a los bancos privados o a la Reserva Federal, y dado que la economía nunca va a volver a crecer significativamente (como sabemos muy bien los conocedores de la crisis energética), esos intereses jamás se van a poder devolver. En una economía en recesión, los intereses se van comiendo poco a poco toda la riqueza productiva, convirtiendo a los habitantes en esclavos, literalmente, de los acreedores. Vean este vídeo para comprender lo que estoy diciendo, y este otro.

      Observo día a día cómo se van sentando las bases para la desgracia absoluta en Occidente (en Oriente y en el Sur ya llevan viviendo la desgracia absoluta desde hace siglos), y observo también la pasividad de la gente. Con lo cual me pongo buena música en mi reproductor de música portátil y espero con una sonrisa triste de autosatisfacción a que se cumplan mis predicciones.

      Buenas noches, y buena suerte.

Nuestro pan de cada día (2005)

Publicado por Álvaro en el 9.5.08


Nuestro pan de cada día (2005)
NUESTRO PAN DE CADA DÍA [2005]
Dir.: Nikolaus Geyrhalter



¿Piensa usted que el futuro aún no ha llegado?

¿Sigue mirando viejas películas de ciencia ficción, esperando un próspero porvenir?

Entonces usted no ha entendido bien.

¿Le gustaría echar una ojeada al perfecto futuro mecánico donde todas las máquinas trabajan en armonía para proporcionar el bienestar completo a la Humanidad?

Entonces usted realmente necesita que le examinen la cabeza.

El futuro ya está aquí, ingrato y estúpido mortal. Relájese y disfrute de las comodidades que la Era del Petróleo pone a su disposición. ¡Nunca más volverá a pasar hambre, pues nuestro es el poder y la gloria! Donde nuestra mano se posa, florece la vida y el alimento como si del célebre Cuerno de la Abundancia se tratase.

Haremos de todo por usted. Meteremos a diez mil pollos en una nave industrial y los cebaremos hasta que exploten. Arrancaremos a terneros de las entrañas de las vacas y los llevaremos en carretilla hasta su mesa, donde comerá sus vísceras con la elegancia propia de un Lord. Hacinaremos millones de pescados en una piscina y lo llamaremos "entorno"; no mucho más tarde, los recogeremos con una red (de una sola pasada) y nuestros cirujanos mecánicos se lo dejarán preparado para introducir en el horno. ¡Sabroso! Será el humanoide mejor alimentado del reino, sus poros rebosarán proteínas y grasas, ¡su corazón explotará de alegría!

Envasaremos la tortura y la muerte en bandejas de plástico y lo llamaremos "producto". Todo será tan aséptico... ¡Podrá partir los huesos de un cerdo con su boca, y nunca será consciente de que aquel animal pasó toda su vida en un metro cuadrado, sin ver la luz del Sol!

Nuestro es el poder y la gloria, pues nuestro es el Mundo Disociado. Disfrazaremos nuestras acciones en medio de una interminable cadena de pasos intermedios, de forma que nunca pueda ser consciente (¡ni culpable!) de nada. ¿No es maravilloso?

Exprimiremos la Madre Tierra hasta la última gota. Encerraremos el milagro de la fotosíntesis entre nuestro abrazo metálico, someteremos bajo nuestra bota a las especies. ¡Si un gen no nos gusta, acabaremos con él! Propagaremos nuestras nuevas especies vegetales como cánceres sobre la tierra... ¡un cáncer sabroso y de un color lustroso! Los pesticidas lloverán como maná sobre el trigo, será nuestra descarga de napalm particular. Los mayores y más bizarros engendros metálicos convertirán el petróleo de sus entrañas en trabajo productivo. ¡Y cuando el petróleo se acabe o sea demasiado caro, ya pensaremos en algo!

Es usted afortunado, mortal. Se alza en su trono, comiendo su banquete de vísceras y transgénicos, completamente ajeno a nuestros titánicos engranajes que le llenan el plato.

Tu conciencia, tranquila.

Tu alma en formol.

Por los siglos de los siglos.

Amén.







Sin música, sin diálogos, sin piedad.

Este documental te dará de hostias en el estómago hasta que vomites.

Y si vuelves a probar un filete habrás demostrado ser un tipo realmente duro. Yo no lo soy.