El Grito Infinito

llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones

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"Dialéctica del cenit y el ocaso", por Miguel Amorós

Publicado por Álvaro en , , el 26.12.11




Miguel Amorós, el (en ciertos círculos) reputado antidesarrollista y situacionista, ha escrito un texto que resume estupendamente la visión del futuro que tiene el autor de este blog.
  El capitalismo ha alcanzado su cenit, ha traspasado el umbral a partir del cual las medidas para preservarlo aceleran su autodestrucción. Ya no puede presentarse como la única alternativa al caos; es el caos y lo será cada vez más. Durante los años sesenta y setenta del pasado siglo, un puñado de economistas disconformes y pioneros de la ecología social constataron la imposibilidad del crecimiento infinito con los recursos finitos del planeta, especialmente los energéticos, es decir, señalaron los límites externos del capitalismo. La ciencia y la tecnología podrían ampliar esos límites, pero no suprimirlos, originando de paso nuevos problemas a un ritmo mucho mayor que aquél al que habían arreglado los viejos. Tal constatación negaba el elemento clave de la política estatal de posguerra, el desarrollismo, la idea de que el desarrollo económico bastaba para resolver la cuestión social, pero también negaba el eje sobre el que pivotaba el socialismo, la creencia en un futuro justo e igualitario gracias al desarrollo indefinido de las fuerzas productivas dirigidas por los representantes del proletariado. Además, el desarrollismo tenía contrapartidas indeseables: la destrucción de los hábitat naturales y los suelos, la artificialización del territorio, la contaminación, el calentamiento global, el agujero de la capa de ozono, el agotamiento de los acuíferos, el deterioro de la vida en medio urbano y la anomia social. El crecimiento de las fuerzas productivas ponía de relieve su carácter destructivo cada vez más preponderante. La fe en el progreso hacía aguas; el desarrollo material esterilizaba el terreno de la libertad y amenazaba la supervivencia. La revelación de que una sociedad libre no vendría jamás de la mano de una clase directora, que mediante un uso racional del saber científico y técnico multiplicase la producción e inaugurara una época de abundancia donde todos quedaran ahítos, no era más que una consecuencia de la crítica de la función socialmente regresiva de la ciencia y la tecnología, o sea, del cuestionamiento de la idea de progreso. Pero el progresismo no era solamente un dogma burgués, era la característica principal de la doctrina proletaria. La crítica del progreso implicaba pues el final no sólo de la ideología burguesa sino de la obrerista. La solución a las desigualdades e injusticias no radicaba precisamente en un progresismo de nuevo cuño, en otra idea del progreso depurada de contradicciones. Como dijo Jaime Semprun, cuando el barco se hunde, lo importante no es disponer de una teoría correcta de la navegación, sino saber cómo fabricar con rapidez una balsa de troncos. Aprender a cultivar un huerto como recomendó Voltaire, a fabricar pan o a construir un molino como desean los neorrurales podría ser más importante que conocer la obra de Marx, la de Bakunin o la de la Internacional Situacionista. Eso significa que los problemas provocados por el desarrollismo no pueden acomodarse en el ámbito del saber especulativo y de la ideología porque son menos teóricos que prácticos, y, por consiguiente, la crítica tiene que encaminarse hacia la praxis. En ese estado de urgencia, el cómo vivir en un régimen no capitalista deja de ser una cuestión para la utopía para devenir el más realista de los planteamientos. Si la libertad depende de la desaparición de las burocracias y del Estado, del desmantelamiento de la producción industrial, de la abolición del trabajo asalariado, de la reapropiación de los conocimientos antiguos y del retorno a la agricultura tradicional, o sea, de un proceso radical de descentralización, desindustrialización y desurbanización debutando con la reapropiación del territorio, el sujeto capaz de llevar adelante esa inmensa tarea no puede ser aquél cuyos intereses permanecían asociados al crecimiento, a la acumulación incesante de capital, a la extensión de la jerarquía, a la expansión de la industria y a la urbanización generalizada. Un ser colectivo a la altura de esa misión no podría formarse en la disputa de una parte de las plusvalías del sistema sino a partir de la deserción misma, encontrando en la lucha por separarse la fuerza necesaria para constituirse.

LEER EL ARTÍCULO COMPLETO

Mis razones para estar en contra de la energía nuclear

Publicado por Álvaro en , , , , el 17.3.11




Dado que soy consciente de que el ruido mediático de nuestros días pone díficil analizar cualquier tema en profundidad, intentaré dar las razones muy concisas por las que estoy en contra de la generación de energía eléctrica a partir de reacciones de fisión nuclear. Además, las ordenaré de mayor importancia a menor.
  • Es innecesaria. El ser humano lleva unos 200.000 años dando vueltas por aquí y la energía nuclear unos 50. Eso representa un 0,025% del tiempo de nuestra especie, o dicho de otra forma, que el homo sapiens sapiens se las ha arreglado durante el 99'975% de su tiempo sin ella. En España representa el 18.29% de la energía eléctrica consumida1, porcentaje del cual se podría prescindir sin problemas simplemente volviendo a niveles de consumo eléctrico posteriores al año 20002 (y aún daría de sobra para conectar muchas videoconsolas más, o luces de neón, o adornos navideños).

  • Supone una condena para el futuro, para siempre. Si Rómulo y Remo hubiesen construido una central nuclear, sus residuos seguirían siendo igual de dañinos ahora que cuando se generaron, y aún faltarían cientos de miles de años para que se volvieran inofensivos. Supone un acto criminal y amoral enterrar semejantes bombas de relojería que requieren cuidados continuos; los planes para la gestión de residuos radiactivos no se redactan para más allá de 100 años3 (del 0.001% al 1% de la vida de los residuos4).

  • Las centrales no son seguras. Ni siquiera cuando una central se diseña específicamente contra un desastre natural (como lo fueron las japonesas5) puede asegurarse que lo resista. Además, las centrales dependen de una total estabilidad sociopolítica y estructural; un corte prolongado del suministro eléctrico, un ataque terrorista o una guerra suponen amenazas más que posibles en cuarenta años de vida de una central. En caso de guerra, por cierto, las centrales nucleares son un caramelo para el enemigo: una bomba nuclear que estallara sobre una central nuclear causaría un desastre inimaginable, ya que sus efectos se multiplicarían.

  • La generación de energía eléctrica es la fachada civil de la energía nuclear, que oculta su interior militar. Los países del Norte económico se alarman con toda la razón ante la intención de Irán y Venezuela de generar energía eléctrica nuclear, ya que es la excusa que ellos mismos utilizaron para embellecer su totalitario programa armamentístico. "¡Bienvenidos a la era atómica!", rezaba la propaganda prometiendo el paraíso mientras algunos japoneses se volatilizaban. Los residuos de plutonio de una central nuclear pueden servir para construir una bomba atómica; estar a favor de la energía eléctrica nuclear es estar a favor de las bombas atómicas (la mayor amenaza a la que se ha enfrentado jamás la biosfera). Además, estos residuos constituyen un gran peligro potencial, ya que si un grupo armado con los suficientes recursos se apoderase de ellos podrían llegar a desarrollar sus propias armas.

  • La energía nuclear es, de todas las fuentes de energía eléctrica, la más centralizada, tecnificada, regulada, autoritaria y estatal. Por tanto la menos popular, democrática y accesible. Sólo un estado tan poderoso como los actuales puede desarrollar tal infraestructura y protocolos, sólo una sociedad tecnócrata y ultratecnificada como la nuestra puede dominar al monstruo. Una sociedad con energía nuclear no puede ser nunca democrática.

  • Las centrales nucleares son tremendamente caras y necesitan grandes ayudas gubernamentales para ser económicamente viables, quedándose después los beneficios la empresa que las gestiona. Ésta es la razón de que se alargue tanto la vida de las centrales, para exprimir la gallina de los subvencionados huevos de oro. Un ejemplo: la central finlandesa Olkiluoto 3 fue inicialmente presupuestada en tres 3000 millones de euros, pero actualmente sus costes de construcción ya ascienden a 5300 y no se sabe a cuánto puede llegar la factura6 (a esto hay que añadir los costes en el retraso de su inauguración, y por el tanto el retraso en generar beneficios). Las centrales también son muy caras de desmantelar, a lo que se añaden los costes de mantenimiento de los residuos para siempre. Por ejemplo, el gobierno español estimó en 1990 que podría costar hasta 360 millones de euros desmantelar Vandellós I7.

  • La tasa de retorno energético de una central nuclear es incierta, pero podría ser muy baja cuando se tiene en cuenta la energía empleada en la creación, mantenimiento y desmantelación de la misma. Buscando en Internet he encontrado datos contradictorios, por una sencilla razón: es casi imposible hacer un cálculo exacto de cuánta energía neta aporta una central, por los múltiples "inputs" energéticos de todo tipo que necesita. Dicho de otro modo, el "output" está claro, pero el "input" no. Dicho de otro modo, no se sabe hasta qué punto es energéticamente rentable la construcción de una central, incluso si podría serlo en absoluto.

  • Es falso que una central nuclear no genere emisiones de CO2: lo genera indirectamente, a través de la intensa actividad propulsada por energía fósil que requiere su construcción, mantenimiento, desmantelación y supervisión de los residuos.

  • El uranio no es infinito. No está claro cuándo se alcanzará el cénit de extracción del mismo; el Energy Watch Group predice que sólo se podrá satisfacer la demanda de las centrales actuales hasta el 20358.

  • El uranio nos hace depender energéticamente de otros gobiernos y empresas extranjeros, y por tanto dependientes de sus intereses. El hecho de que hoy en día Canadá y Australia sean "naciones amigas" no garantiza que sigan siéndolo de aquí a unas décadas, y más en estos tiempos tan convulsos.
Entonces, ¿por qué hay gente que defiende esta forma tan demente de generar energía eléctrica? Podemos dividir a sus defensores en dos grupos: los que sacan tajada y los que se dejan engañar por los que sacan tajada. Los que sacan tajada no son sólo los directamente implicados en el negocio (las compañías eléctricas y sus accionistas), sino también los medios que financian con su publicidad y los paniaguados como Felipe González (consejero de Gas Natural/Unión Fenosa) o Aznar (consejero de Endesa). A este conjunto de picapedreros de la opinión pública, maestros del engaño y la manipulación, los denominamos el lobby pro-nuclear. Tampoco podemos olvidarnos de los gobiernos que promueven la energía nuclear con fines militares, los últimos de ellos Irán y Venezuela, y los primeros Estados Unidos, Israel y Francia.

Ante este panorama tan negativo y casi apocalíptico, dejadme decir el tópico tan cierto: NUCLEAR NO, GRACIAS.



(1) http://www.foronuclear.org/pdf/resultados_perspectivas_nucleares_2008.pdf
(2) http://upload.wikimedia.org/wikipedia/es/timeline/33616a74fe4e3101fcff1451b2228dae.png
(3) http://en.wikipedia.org/wiki/Radioactive_waste#Long_term_management_of_waste
(4) http://en.wikipedia.org/wiki/Radioactive_waste#Geologic_disposal
(5) http://www.world-nuclear.org/info/inf18.html
(6) http://ipsnews.net/news.asp?idnews=50308
(7) http://www.elpais.com/articulo/espana/Gobierno/estima/40000
/millones/coste/desmantelar/Vandellos/elpepiesp/19900601elpepinac_2/Tes

(8) http://www.energywatchgroup.org/fileadmin/global/pdf/EWG_Report_Uranium_3-12-2006ms.pdf

Esta sociedad pende de un hilo

Publicado por Álvaro en , , el 7.1.09


      Por un lado es terrorífico y por otro es apasionante comprobar el grado de fragilidad de la sociedad tecnófila en la que vivimos. Nos creemos los reyes del mambo de la Historia, la generación suprema y elegida, la más confortable y tolerante, la más potente y la más prepotente. ¡Nadie nos puede toser!

      Y sin embargo, la realidad se empeña en llevarnos la contraria (¡la muy puta!). Por alguna razón que no alcanzamos a comprender, nuestras maravillosas fantasías industriales no parecen trasladarse al Mundo Real™ y nos encontramos palabras tan extrañas como disponibilidad de recursos, políticas energéticas, seguridad de abastecimiento... "¡Mamá, mamá, en el colegio no nos enseñan esas cosas!", dice un niño asustado. Él siempre pensó que el gas natural se formaba por arte de magia dentro de las tuberías de su casa.

      Pero no sólo a ese niño se le ocurren estas disparatadas teorías. De pronto, toda Europa se ha puesto a correr en círculos como pollos sin cabeza por una factura del gas sin pagar. En efecto, todo esta crisis del gas está basada en una simple factura que Ucrania le debe a Rusia. Los dueños del gas, Putin y su gabinete, deciden en todo su derecho (bajo el régimen capitalista) que van a cerrar el grifo a los morosos. Punto y pelota, señores.

      El grifo se cerró el día 3 de Enero, y tan sólo unos días después ya se habla de una situación de emergencia. Ahí lo tienen señores, así están las cosas: no existen alternativas a los combustibles fósiles. Unos días sin pedos milenarios y la sociedad comienza a resquebrajarse; la gente comienza a pasar frío y las plantas de ciclo combinado no pueden generar electricidad. En muchas casas no se puede cocinar, ni calentar agua. Los requisitos básicos de la supervivencia comienzan a fallar.

      ¿Cuándo perdimos la cabeza? ¿Cuándo decidimos prescindir de toda seguridad e independencia, cuándo decidimos que la autosuficiencia era una mala idea? ¿Desde qué momento de la Historia miramos con desprecio al que calentaba su casa con madera, madera que recogía gratuitamente del campo? ¿Cuándo dimos el visto bueno a dejar por completo nuestra comodidad y nuestra supervivencia en manos de potencias exteriores? Sorpresa: no lo elegimos los ciudadanos, lo eligieron por nosotros.

      Disfruten de su gas natural mientras puedan.

El capitalismo es así. El dueño del gas pone el precio, y el que tenga dinero para pagarlo, lo adquiere; el que no, se jode. Así que, todos los que querían capitalismo, que se jodan.

elabencerraje, leído en la web de Público

La ganadería es destructiva

Publicado por Álvaro en , , el 4.1.09


      Hoy me han invitado a una barbacoa. Ay, la pesadilla recurrente del vegetariano. Esta vez ha sido incluso peor porque había allí gente que no sabe que "me he vuelto vegetariano"; y de nuevo he tenido que pasar por el proceso humillante de tener que justificar mi postura como si estuviese haciendo algo malo o extremadamente freak. En fin, ya os podéis imaginar.

      Una situación que siempre se repite, matemáticamente, es la de preguntarme por qué "me he vuelto vegetariano", ya que suele resultar incomprensible. Yo contesto con evasivas, diciendo que es complicado de explicar y que involucra muchos factores (lo cual es cierto), y a continuación la otra persona da por supuesto que es porque "me dan pena los animalitos". Entonces se puede oír algo como "pero si les dan una descarga en la cabeza y ni se enteran", o "han nacido para que los maten", o "eso es que tú no has conocido el hambre, entonces no hay pena que valga". Total, que dan por hecho que mi única motivación para pasar por estos suplicios cotidianos es evitar la muerte a los animalitos; y aunque esto es una de las razones, no la cuento entre las más importantes.

      Hoy he venido a hablar de la ganadería y su impacto ecológico.

      La FAO (Organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas) afirma que la ganadería es la causante de casi un quinto de las emisiones de gases de efecto invernadero. Esto se debe no sólo a los célebres pedos de las vacas sino también a la intensa maquinaria contaminante que mueve tanto la industria ganadera como la agricultura que alimenta al ganado.
Si hablamos de inmediatez de acciones y la posibilidad de conseguir reducciones [a los gases] en un corto período de tiempo, [reducir el consumo de carne] es claramente la oportunidad más atractiva.

Rajendra Pachauri, ganador del Nobel de la Paz y miembro del IPCC

      Ese casi 20% de los gases que produce la ganadería es más de lo que produce el transporte, por increíble que parezca. (Aviso: De aquí en adelante traduzco extractos del anterior enlace, ya que está muy bien explicado y no es cuestión de reinventar la rueda.)

      Pero ése es sólo uno de los aspectos de la cría de animales como comida. Resulta que casi cada aspecto del gigantesco mercado internacional de la carne tiene una consecuencia medioambiental o de salud, siendo el cambio climático lo primero de la lista. Si nunca pensaste que comer carne fuera un problema medioambiental (y, por extensión, político) es hora de volver a pensarlo.

      Para comprender el impacto del ganado en el planeta hay que tener en cuenta el tamaño de la industria. Constituye el mayor uso humano de la tierra. Los pastos ocupan un increíble 26% de la superficie de la Tierra libre de hielo y agua. El área que se destina a cultivos para alimentar a los animales asciende al 33% de la tierra arable. La producción de carne es también una causa principal en la deforestación; los pastos ocupan ahora el 70% de las tierras deforestadas del Amazonas. En Brasil, del 60% al 70% de la destrucción de la selva se debe a la preparación de pastos; ésa es una de las razones de la contribución de la ganadería a la emisión de CO2.

      Además, la comida cultivada para los animales podría alimentar a la gente. La cría ganadera consume el 90% de los cultivos de soja de los EEUU, el 80% de su maíz y el 70% de su grano.
Si todo el grano que se utiliza en los EEUU para alimentar al ganado fuera consumido directamente por la gente, se podría alimentar a unos 800 millones de personas.

David Pimentel, profesor de entomología en la Universidad Cornell

      El pastoreo es en sí mismo un destructor del medio ambiente. Las Naciones Unidas informan de que el 20% de los pastos del mundo se han degradado a causa del sobrepastoreo, la compactación del suelo y la erosión. Otro subproducto de la cría de ganado es la generación de abundantes cantidades de amoniaco, que contribuye a la lluvia ácida y a la acidificación de los ecosistemas. La producción de ganado consume el 8% de las aguas del planeta; causa el 55% de la erosión del suelo y los sedimentos; usa el 37% de todos los pesticidas; directa o indirectamente resulta en el consumo del 50% de todos los antibióticos; y arroja un tercio de todo el nitrógeno y el fósforo que va a parar a nuestros suministros de agua.

      Además, el ganado está desplazando a otros animales. Mientras que tantas especies se pierden en esta aparente "sexta extinción", actualmente el ganado constituye el 20% de toda la biomasa del planeta. Dado que ocupan el 30% del planeta, desplazan a su vez a toda esa cantidad de especies salvajes. El pastoreo se considera una amenaza seria para 306 de las 825 ecoregiones identificadas por la Worlwide Fund for Nature, y para 23 de los 35 puntos claves para la biodiversidad identificados por Conservation International.

      Los pocos comentaristas que han señalado la relación entre el consumo de carne y la destrucción medioambiental han ignorado la solución más obvia: no comer carne.

Chuleta #2: La energía nuclear

Publicado por Álvaro en , el 18.12.08


      Tema polémico donde los haya: la energía nuclear. Conforme más se conoce entre la población y los medios el cenit del petróleo (porque la élite lo conoce, pueden estar seguros), más se vuelve a hablar de la energía nuclear como una alternativa que nos saque del agujero.

      Éste es un tema inconmensurable si nos andamos por las ramas. Hay tantas pegas con esto de la energía de fisión que incluso se ha publicado un libro enumerándolas (lo recomiendo). El incoveniente más conocido y popular es el de los residuos. Mucha gente se soprendería al conocer que es sólo uno de los muchos problemas; hay que añadir el inmenso coste de las centrales (dándose el caso de que el Estado es el único que puede pagar la central, pero una empresa privada se lleva los beneficios), el hecho de que sólo produzcan electricidad (una forma de energía marginal en términos relativos), el gran riesgo de ataques y robos terroristas, la proliferación de armas nucleares, y tantos otros que vienen perfectamente recogidos en el libro de Marcel Coderch. Pero hay una pega que no se escucha habitualmente, y que paradójicamente es la más importante. Así pues, la chuleta antinuclear es la siguiente:


¿POR QUÉ LA ENERGÍA NUCLEAR NO ES UNA ALTERNATIVA A LOS COMBUSTIBLES FÓSILES EN DECLIVE?

La energía nuclear no es renovable; si comenzásemos a construir centrales como para compensar vagamente el declive de los fósiles, el cenit del uranio llegaría en pocos años. La mastodóntica inversión en infraestructuras no serviría de nada, porque sencillamente no hay uranio suficiente en el mundo.


      Tan simple como eso. No hay que detenerse en debatir si la energía nuclear es segura o insegura, cara o barata. La geología nos dice que no es una alternativa.

El mejor vídeo que hay en Youtube

Publicado por Álvaro en , , , , , , el 27.11.08




El negro se quita la careta

Publicado por Álvaro en , , el 26.11.08




      El negro se quita la careta. Sí, le llamo el negro para oponerme a toda la corriente buenrolleraperrofláutica que se ha montado en torno a este tío (aunque ni siquiera sea negro, es marroncillo). ¿Suficientemente escandalizados? Bien, vayamos a lo que quiero decir.

      El negro dijo tras ser elegido:

No creo que haya ninguna duda en que tenemos que mover el país en una nueva dirección y no continuar con las mismas viejas prácticas que nos han llevado a la situación en la que estamos.

      ¿Qué acaba de decidir este señor, incluso antes de ser nombrado presidente? Que va a dejar que la Reserva Federal inyecte a los bancos la despreciable calderilla de 616.000 millones de euros, mientras que por otra parte va a recortar el gasto social superfluo para hacer frente al rescate. ¿A qué gasto público se refiere? ¿Se refiere acaso a los titánicos fondos destinados al ejército? ¿Se refiere acaso a las subvenciones a la agricultura que no van en contra (¡en absoluto!) de su querido libre comercio? ¿O a las subvenciones a la tecnología? No. Se refiere principalmente a la Sanidad (sí, con mayúsculas, observen habitualmente mi uso de las mayúsculas). Según él, algunos lobbies están metiendo presión en la Sanidad para incrementar su gasto (¿pero qué cojones?). Cito textualmente del Wall Street Journal de hoy, refiriéndose a Peter Orszag, el nuevo asesor del negro en estos asuntos:

En su blog, ha escrito frecuentemente sobre los agujeros de una burocracia demasiado complicada y de los beneficios de las soluciones simples, de sentido común, para reducir los gastos en salud, tales como que la gente tome sus medicinas y haga ejercicio.

      El mesías de color está suponiendo un cambio revolucionario, sin duda. Igualito, igualito que el Ché. Inyecta una suma de dinero a la banca privada suficiente para acabar varias veces con el hambre en el mundo (según datos oficiales de la ONU), y se pone a recortar gasto público innecesario, llamándose "innecesario" a todo aquello que beneficie a las clases bajas. "Abuela, tome sopita caliente y haga pilates y no vaya tanto al médico, mujer", podría decir el negro.

      Esto, damas y caballeros, es más de lo mismo de lo que lleva pasando en la dictadura imperial estadounidense desde mediados de los setenta, y que se disparó a partir del gobierno de Reagan en los ochenta. Es más de lo mismo, e incluso peor. El nuevo rescate es mayor que el de Bush.

      Obama es un cambio a peor: he ahí algo que no se oye mucho en televisión, ¿eh? Mis temores se confirman: el nuevo emperador es más peligroso que el anterior, porque a la gente le cae bien. Será capaz de implantar sus medidas sin oposición social, gracias a su cándida sonrisa.

      Otro tema que quizás trate alguna vez con más calma, es el de la Reserva Federal y el dinero virtual. ¿Por qué cojones hay que recortar el gasto social ante un rescate a los bancos? El dinero que crea la Reserva es completamente ficticio, unilateral, dice voilá! y aparecen cientos de miles de millardos. No se basa en nada real, no hay que sacarlo de las arcas del estado. ¿Por qué mierda hay que recortar el gasto público? Respuesta: no hay que hacerlo, y mucho menos el de Sanidad. Es una aplicación más de la Doctrina del Shock de Naomi Klein.

      Estos rescates preparan el terreno para un futuro escenario de esclavitud total de la Humanidad. En efecto, si ese dinero creado de la nada se tiene que devolver con intereses, bien sea a los bancos privados o a la Reserva Federal, y dado que la economía nunca va a volver a crecer significativamente (como sabemos muy bien los conocedores de la crisis energética), esos intereses jamás se van a poder devolver. En una economía en recesión, los intereses se van comiendo poco a poco toda la riqueza productiva, convirtiendo a los habitantes en esclavos, literalmente, de los acreedores. Vean este vídeo para comprender lo que estoy diciendo, y este otro.

      Observo día a día cómo se van sentando las bases para la desgracia absoluta en Occidente (en Oriente y en el Sur ya llevan viviendo la desgracia absoluta desde hace siglos), y observo también la pasividad de la gente. Con lo cual me pongo buena música en mi reproductor de música portátil y espero con una sonrisa triste de autosatisfacción a que se cumplan mis predicciones.

      Buenas noches, y buena suerte.

Statistical Review of World Energy 2008

Publicado por Álvaro en el 11.11.08





     A través de Ni nuclear ni otras, gracias, un interesantísimo blog sobre la crisis energética posicionado en una óptica decrecionista y ecologista, encuentro esta curiosa y didáctica animación flash. En ella se muestra la cantidad de energía que aportan las renovables al total mundial, que como pueden ver es bastante marginal. En este enlace pueden obtener el código fuente y personalizar la animación con distintos idiomas y cualquier color.

     Los datos que utiliza el contador son los de la Statistical Review of World Energy 2008, un informe sobre el estado general de la energía en el mundo de la mano de BP. Los datos más relevantes que expone BP son:

  • Consumo total mundial en 2007 de energía primaria: 2.570 barriles por segundo.

  • Producción total mundial en 2007 en base a energías alternativas: 66,3 barriles por segundo.

  • Las renovables aportaron el 2,58% del total de la energía primaria consumida en 2007. Pero para 2003, BP declaró un 2,7% de renovables entre el total. Por lo tanto la brecha crece, no se reduce, y las energías alternativas cada vez aportan menos.

  • Las renovables aportaron en 2007 el 17,2% de la electricidad del planeta. Sin embargo, la electricidad cuenta sólo por un 15% de la energía primaria consumida en 2007.


     Datos de la BP, repito. Todo lo demás es wishful thinking.

Nosotros los dinosaurios

Publicado por Álvaro en , , el 5.11.08



  Nacimos así
en medio de esto
mientras rostros de tiza sonríen
mientras Doña Muerte ríe
mientras los ascensores se rompen
mientras panoramas políticos se disuelven
mientras el chico del supermercado
termina la Universidad
mientras peces envueltos en petróleo
escupen su aceitosa plegaria
mientras el Sol está enmascarado.
Nacimos así
en medio de esto
en medio de guerras prudentemente enloquecidas
en medio del paisaje de fabricas con ventanas
rotas y vacías
en medio de bares en donde la gente ya no habla
en medio de peleas que pasan de los puños a
las armas y a las navajas.
Nacimos en esto
entre hospitales tan caros que es más barato morirse
entre abogados que te cobran tanto, que es más
barato declararse culpable.
En un país donde las cárceles están llenas
y los manicomios cerrados.
En un lugar donde las masas elevan a los ineptos
a la categoría de héroes.
Nacimos en esto
caminamos y vivimos
a través de esto
muriendo por esto
mutando por esto
silenciados a causa de esto
castrados,
abusados,
desheredados
por esto,
engañados por esto,
usados por esto,
jodidos por esto,
enloquecidos y enfermos por esto,
convertidos en seres violentos
convertidos en seres inhumanos
por esto.
Los corazones están ennegrecidos
los dedos buscan las gargantas
al revolver
la navaja
a la bomba
los dedos se dirigen hacia un Dios insensible
que no responde.
Los dedos van a la botella
a las pastillas
a la pólvora.
Hemos nacido en medio de esta lastimosa devastación
hemos nacido en medio de un gobierno endeudado
hace 60 años
que pronto no podrá pagar siquiera los intereses
y los bancos arderán
y el dinero no servirá para nada.
Habrá asesinos libres e impunes por las calles
habrá pistolas y mafias oficiales.
La tierra se volverá inútil
los alimentos serán una recompensa que se esfuma.
El poder nuclear estará en manos de la mayoría
explosiones sacudirán la tierra.
Hombres robot afectados por radiaciones
acecharán a otros hombres.
Los ricos y los elegidos observarán
desde plataformas espaciales.
El infierno de Dante parecerá
un juego de niños.
El sol ya no se verá y será siempre noche
los árboles morirán
toda la vegetación morirá
hombres afectados por radiaciones comerán
la carne de otros hombres afectados por radiaciones.
El mar estará contaminado
los lagos y los ríos desaparecerán
la lluvia será el nuevo oro.
Un viento oscuro esparcirá el hedor de
cuerpos putrefactos de hombres y animales
los escasos supervivientes serán asediados
por nuevas y horribles enfermedades.
Y las plataformas espaciales se irán
destruyendo por el desgaste y la
escasez de provisiones
y el simple efecto de la decadencia general.
Y entonces surgirá de eso
el silencio más hermoso
jamás oído
y el Sol todavía ahí, oculto
estará esperando el próximo capítulo.

Charles Bukowski


El hidrógeno

Publicado por Álvaro en el 31.10.08




Cita literal del presidente de la Mercedes, Dieter Zetsche (doctorado en ingeniería eléctrica y elegido en 2006 por Time Magazine como uno de los 100 hombres más influyentes del planeta):

Llevo más de treinta años fabricando motores, y le puedo asegurar que los motores de hidrógeno son económicamente inviables.


Pronto, muy pronto, nos van a empezar a bombardear con las energías alternativas, nos van a manipular y engañar hasta el extremo, tanto los gobernantes como las corporaciones. Es importante estar mentalmente protegido contra las mentiras. El hidrógeno no es una fuente de energía sino un vector energético, al igual que la batería de tu teléfono móvil. El hidrógeno no existe en la Tierra en forma natural, hay que sintetizarlo a partir del agua mediante hidrólisis. Es decir, se necesita energía para producirlo: es un producto, no una fuente de energía. Es sólo otra manera de almacenar energía eléctrica, que no se diferencia mucho de utilizar baterías. Es físicamente imposible, por tanto, que pueda sustituir al petróleo de ninguna forma: que no se la den con queso.

El hidrógeno no es un combustible natural. Hay que producirlo, y hasta la fecha es muy costoso. No resultará viable en un plazo previsible, y energéticamente es un desastre, porque producir el hidrógeno cuesta más energía de la que luego da.

José María López, subdirector del Instituto de Investigación del Automóvil de la Universidad Politécnica de Madrid (Insia) (fuente)

Sólo del 20% al 25% de la energía utilizada como fuente para sintetizar hidrógeno a partir de compuestos naturales puede recuperarse después para su uso final en células de combustible. Como las leyes de la física no pueden cambiarse con políticas o inversiones, la economía del hidrógeno nunca tendrá sentido.

Ulf Bossel, del European Fuel Cell Forum (fuente)


En otra ocasión hablaré de la energía nuclear.

Nuestro mundo es finito, ése es el problema

Publicado por Álvaro en el 20.10.08

Me está apeteciendo últimamente volver a escribir en este blog. Pero dado que aún no estoy del todo motivado (falta poco), os dejo con el mejor artículo sobre la crisis (odio esta palabra tan manoseada ya, pero no hay un sinónimo adecuado). que he podido leer (y creedme, leo mucho sobre el tema). El autor es el sabio Pedro Prieto, una verdadera autoridad con respecto al tema, y en realidad es un prólogo a otro artículo que podéis leer en el enlace. Sin embargo, tanta es la sabiduría de Prieto, que su prólogo es mejor que el artículo y, a decir verdad, es lo más conciso, limpio, directo y real que he leído sobre la crisis. Léanlo entero, no sean vagos, pues un mundo de conocimiento ignorado por el gran público está al su alcance.







Hace ya años que centenares de científicos llevan advirtiendo en sitios como ASPO, Crisis Energética y el propio The Oil Drum que el crecimiento capitalista es insostenible y tiene los días contados, pero la elite económica que controla el mundo suele acoger sus advertencias entre risas y descalificaciones apriorísticas, con el sonsonete de que “si siempre se ha crecido, siempre se podrá seguir creciendo”.




El cenit del petróleo

Pero no. La llegada del cenit del petróleo (y la del gas poco después) están a la vuelta de la esquina. El cenit del petróleo, lo recordaremos ahora, es el momento preciso en que las extracciones del subsuelo alcanzan su máximo posible, tras lo cual se inicia la cuesta abajo hasta llegar al agotamiento. Para la ASPO, el cenit ha llegado o llegará en algún instante entre 2006 y 2010 y, a partir de ahí, la producción decrecerá entre un 4% y un 6% anual. Otros, más positivistas (como la Agencia Internacional de la Energía y el U.S. Geological Survey), creen que no sucederá hasta la década de 2020, es decir, mañana en términos históricos.

El capitalismo, eso que el presidente español Rodríguez Zapatero llama estos días “sistema financiero” sin atreverse a pronunciar su verdadero nombre, necesita crecer para seguir existiendo, pero el crecimiento exige energía y ésta empieza a escasear. La energía fósil –exosomática, de uso intensivo y crecimiento ilimitado durante el siglo XX– es, por así decirlo, la herramienta del capitalismo para afianzar su dominio y expoliar a la humanidad y sus recursos sin tasa ni medida. Sin ella está condenado a morir. Sin ella, los actuales esfuerzos concertados de los países más rapaces para insuflar dinero en un sistema que empieza a dar síntomas de flaqueza, son y serán inútiles.

Y por más que algunos sueñen con la quimera del hidrógeno y otras energías renovables, no existe en el mundo un combustible capaz de reemplazar en tiempo y forma al petróleo en versatilidad, densidad energética por volumen y facilidad de transporte y almacenamiento. A menos energía fósil, menos producción de bienes y servicios. A menos bienes y servicios, menos capitalismo. El sistema avanza inexorablemente hacia el colapso. El enfermo no tiene salvación.

Gail the Actuary ya detalló esto en su artículo de 2007 que ofrecemos al lector tras este prólogo [pueden leer el artículo al que se refiere en el enlace que puse más arriba]. En el punto 4 y posteriores del apartado ¿Que pasará si no encontramos soluciones tecnológicas?, describió punto por punto lo que acaba de ocurrir ahora y emite hipótesis de lo que podría ocurrir a continuación. No se trata de quiromancia, sino de matemáticas elementales aplicadas con sentido común: el mundo en que vivimos corre al desastre porque es como un obeso a quien de pronto se le acaba su ración diaria.

Y como no existen –ni existirán– esas soluciones tecnológicas de su pregunta, todo el circo actual de inyecciones económicas en el sistema bancario es pura falacia, retórica hueca, castillo de naipes. Lo que resta de este prólogo está dedicado a deconstruir dichas mentiras.

El truco de la plusvalía y el dinero virtual

Con precisión matemática, ya descrita por Marx, el capitalismo ha organizado sus servicios financieros para que los préstamos –de los que obtiene la plusvalía que hasta ahora le ha permitido reinvertir y seguir creciendo– se le devuelvan con intereses. Así, los ciudadanos y los gobiernos del mundo se han ido endeudando con los poderes financieros. Antes, los ciudadanos empezaron debiendo la mitad de su esfuerzo humano laboral de 10 años para poder adquirir un techo cuyo valor material, en contrapartida, era de uno o dos años de esfuerzo humano equivalente (la diferencia es la plusvalía).

Pero en los últimos tiempos de neoliberalismo esos mismos ciudadanos han tenido que ofrecer por adelantado la mitad de 25 años de su vida laboral para poder cobijarse bajo el mismo techo, lo cual es un claro aumento de la explotación. Frente a ellos, en el otro lado de la mesa de despacho, alguien se apropiaba HOY de esa deuda y acumulaba un capital virtual que representaba el sudor humano producido hasta 2030. En Estados Unidos, el desajuste llegó a tal extremo que empezaron a concederse créditos a 50 años. El capitalista, por su parte, reinvertía de inmediato esa deuda futura en el juego multiplicador de los circuitos financieros.

El mecanismo funcionaba igual entre países pobres y ricos. A mayor cantidad de intercambios (materias primas y recursos en un sentido, bienes manufacturados en el otro), el desequilibrio de la plusvalía entre ricos y pobres iba creciendo. Y, entre tanto, al igual que el rey de los cuentos infantiles, el capitalismo se paseaba desnudo, vestido con dinero inexistente, mientras todos alababan sus lujosos ropajes neoliberales y su eficaz economía de mercado.

Hasta que alguien vio en algún momento que un crédito concedido a 50 años a una persona de 60 quizá no tuviese camino de regreso. Alguien calculó que quizá no se podía exigir a un país que empeñase todos sus recursos durante un siglo para pagar las deudas del siglo anterior. Alguien intuyó que eso podía no ser real. Alguien vio que si la economía –con la ayuda imprescindible de una energía fósil todavía en aumento– acrecentaba las producciones de bienes y servicios entre un 2% y un 3% anual (que ya es una enormidad, pues a ese ritmo se duplica la producción cada 25 o 30 años) y si las jugadas financieras de casino permitían multiplicar el capital a una cadencia del 12% anual, en realidad se estaba generando un dinero que no se correspondía con el mundo real. La brecha entre la cantidad existente de bienes materiales y el dinero circulante se iba agrandando.

¿Y por qué (casi) nadie dijo nada? Hay dos razones principales. La primera es que si había papel moneda circulando cuyo valor era diez veces superior al de los bienes y servicios realmente existentes era porque nunca se intentaba comprar la totalidad de dichos bienes al mismo tiempo. Hubiera bastado con que Bill Gates y unos cuantos miles más de capitalistas decidiesen materializar sus miles de millones virtuales adquiriendo el mundo para que se hubiesen dado cuenta de que no existía mundo suficiente.

El mismo principio se aplica a los pequeños ahorradores. Quien tiene un depósito de 100.000 euros puede, si así lo desea, comprarse un terreno en su pueblo sin problema alguno. Pero si, de repente, alguien grita “¡el rey está desnudo, el dinero no vale nada, hay que materializarlo!” y todos corren a los bancos, sucede lo que ha sucedido: que el truco de la plusvalía y el dinero virtual se viene abajo. El corralito argentino hoy es global. Ese rey llamado capitalismo está verdaderamente desnudo, su dinero no vale nada y, sin embargo, sus representantes en los gobiernos del mundo siguen jurando que está vestido con hermosos ropajes.

La segunda razón es que el capitalismo ha puesto a los ciudadanos a jugar también en el casino. El jubilado occidental que coloca en un banco su fondo de pensión exige que le rinda lo más posible, y ese lo más posible está muy por encima del crecimiento real de los bienes y servicios globales. Pero al ciudadano no le importa en absoluto qué es lo que hace ese banco con su fondo de pensión. Quiere plusvalía.

¿Y qué hace ese banco con su fondo de pensión? Muy sencillo, coloca el dinero para explotar a otros, obtener más porcentaje del que le ofrece al ciudadano y quedarse con una parte de la plusvalía. Matemáticas elementales.

El ciudadano de a pie, muy alienado por el sistema, vive así en una situación esquizofrénica. Cuando se pone la gorra de inversor, exige el mayor interés bancario para su dinero y con el menor riesgo posible. Quiero ese 15% que prometen, dice. Pero si se cambia de gorra y entra al mismo banco como solicitante de crédito, pone el grito en el cielo cuando le exigen avales y un interés del 8%. ¡Ladrones!, exclama, y no se da cuenta de la contradicción en que vive ni percibe el lado oscuro de este capitalismo popular, de casino, en el que todos juegan a ganar, cuando todo el mundo sabe que en la ruleta sólo gana la banca.

Los principales responsables, sin duda, son los grandes capitalistas que impusieron el sistema; tras ellos, los gobiernos peleles del capital. Pero también muchos ciudadanos, sobre todo en los países occidentales, que han jugado con sus ahorros a este malévolo juego.

Ya lo dijo Chomsky, nueve de cada diez dólares que circulan por el mundo son especulativos, virtuales, no existen fuera del papel moneda, nada los respalda.

Los economistas de la tierra plana

La tierra es una esfera y desde Magallanes se sabe que si uno avanza en línea recta sobre su superficie terminará por regresar al punto de partida. La energía fósil que yace en su interior es, pues, limitada, finita. Cuando se termine, ya no habrá más. Sin embargo, las universidades y los medios de comunicación desbordan de economistas que siguen basando sus cálculos y predicciones en un mundo de energía ilimitada, infinita, capaz de alimentar un crédito también infinito. Por muy absurdo que parezca, mentalmente consideran que la tierra es como antes de Magallanes, plana, sin fin, lo cual capacita al ser humano a ir siempre más lejos en busca de más recursos. Son los denominados “economistas de la tierra plana”.

Quienes no creemos en la multiplicación de los panes y los peces ni entramos en el juego ilógico de los economistas de la tierra plana, que estos días monopolizan los medios a todas horas, sabíamos que el sistema iba a explotar, lo habíamos dicho por escrito. Cayó el mercado y quienes llevábamos años proponiendo –sin que nadie nos hiciese caso– el decrecimiento programado, socialmente responsable, voluntario, consciente y lo más ordenado posible, seguimos siendo marginados por un crash course de capitalismo financiero, una clase magistral de explotación que ha obligado a decrecer un 30% a todo el mundo en apenas tres semanas. ¿Y cual es el castigo que se les impone a los responsables del desastre? Más dinero virtual a su alcance, es decir, la huida hacia adelante.

Veamos lo que ocurre en España: Rodríguez Zapatero jura con pompa el viernes pasado que el sistema financiero español es sólido como una roca; luego, viaja a París, donde se reúne con los demás líderes europeos; regresa el lunes y dice que es imprescindible inyectar cientos de miles de millones de euros en nuestros bancos. Y a nadie, a ninguno de los economistas de la tierra plana, parece sorprenderle tamaño disparate.

Tampoco nadie parece preguntarse de dónde va a salir el billón y medio de euros “inyectados” por Europa para estabilizar el sistema. Todos, a empezar por los ministros de economía –que no saben ni de lo que hablan o sí lo saben y mienten– y siguiendo por los “expertos” que pululan por doquier, recitan su letanía como frailes de antaño: Avales o Auxilium christianorum, ora pro nobis; garantías o Turris Eburnea, ora pro nobis; mercado interbancario, ora pro nobis; seguridad y confianza o Virgo prudentissima, ora pro nobis; Mercado o Domus Aurea, ora pro nobis; operaciones intradía, ora pro nobis; futuros sobre tipos de interés, ora pro nobis; opciones sobre tipos de interés, ora pro nobis; Bolsa de Valores o Sedes sapientiæ ora pro nobis; Reserva Federal o Consolatrix afflictorum, ora pro nobis; productos derivados o Rosa mystica, ora pro nobis, etc. etc.. “El Estado garantiza…”, dicen con voz solemne. ¿Y quién es el Estado? ¿Y qué es un aval o varios avales de más de un billón de euros? ¿Quién alimenta al Estado? De nuevo, impertérritos como siempre ante la realidad, embaucan a la gente con dinero virtual –basado en el sudor futuro de los contribuyentes– que ni existe todavía ni existirá, porque la crisis energética que se avecina tumbará antes el sistema que ellos pretenden salvar.

Pero entretanto han conseguido su objetivo: enterrar retóricamente el concepto de límites, de Non Plus Ultra. El sistema agoniza, pero ellos lo mantienen artificialmente en la unidad de cuidados intensivos, a la espera de que siga avanzando por inercia.





La crisis financiera es sólo la punta del iceberg de la crisis energética

Matt Simmons, un multimillonario radicado en Houston, asistió a la última conferencia de la ASPO en Sacramento (California) con una presentación titulada “El petróleo y el gas: el siguiente fundimiento”. Simmons es presidente y dueño de la empresa Simmons & Company International, una de las mayores del mundo en asesoría financiera en asuntos relacionados con la energía. Fue asesor energético del gobierno de Bush, es republicano y, con estos credenciales, nada sospechoso de marxismo. Pero tiene de original que le ha dado por decir la verdad sobre lo que se nos viene encima.

Entre las cosas que cuenta, una de ellas es que hoy Estados Unidos tiene en los depósitos de sus 220 millones de vehículos unos 78 millones de barriles en gasolinas y diesel. Pero sus reservas estratégicas de estos líquidos combustibles refinados en los grandes depósitos del país más rico y potente del mundo son hoy de apenas 87 millones de barriles, el nivel más bajo desde 1969. Y asegura que la cosa es estructural, no coyuntural. Bastaría con un duro invierno en 2008-2009, con cualquier eventualidad, con un problema de suministro por accidente, guerra o sabotaje en el estrecho de Malaca o en el de Ormuz para que Estados Unidos y gran parte del mundo se quedasen, en una semana o dos, en un mes o dos, con la flota de transporte inmovilizada. Y eso, según Simmons, sucedería una semana antes de que los mercados de alimentos, que él denomina “Mercados Starbucks” (en referencia a los modelos de consumo ciego y con suministro just in time) se quedasen sin existencias para ofrecer lo básico a la ciudadanía.

Esto es lo que nuestros gobernantes y economistas de la tierra plana tratan de ocultar: que la crisis financiera sólo es la punta del iceberg, el efecto, no la causa del problema. Pues el problema hunde su raíz en el agotamiento del modelo tras la llegada al cenit o punto máximo del flujo del petróleo, que alimenta en más de un 90% a nuestra moderna sociedad capitalista.

Simmons debe estar loco, dirán muchos. Pero él responde que si hace apenas dos meses alguien le hubiese preguntado a Ben Bernacke, el presidente de la Reserva Federal usamericana (o a Zapatero o a Sarkozy o a Merckel por no ir más lejos, añadimos nosotros) que si el sistema podría desplomarse a esta velocidad, hubiese respondido con suficiencia: imposible, está usted loco, hay muchas garantías en el sistema. Simmons está convencido de que cuando la crisis energética afecte los puntos sensibles descritos aquí abajo por Gail the Actuary, la caída puede ser incluso más rápida, más dañina y más irreversible que el desplome financiero al que hemos asistido estas últimas semanas.

¿Cómo pudimos llegar hasta aquí, sesteando y creyendo las letanías de los economistas de la tierra plana? ¿Por qué seguimos consintiendo que tomen al asalto las televisiones públicas y privadas y monopolicen los espacios informativos con sus discursos falaces? ¿Habrá alguna vez, antes del Apocalipsis energético, debates sobre este urgente y trascendental asunto con economistas ecológicos, racionales, del mundo real y, por qué no, con ingenieros, geólogos, filósofos, poetas y ciudadanos dotados de sentido común?

Catarsis

Necesitamos con toda urgencia una catarsis y ésta no vendrá, por ejemplo, a través de los cientos de “inversores” que ahora protestan con pancartas ante el Banco de España para que éste los auxilie porque, dicen, ellos no sabían que sus fondos evaporados iban a ir a parar a Lehman Brothers. Fueron cómplices del sistema y el sistema los ha engañado.

No, la clase de catarsis que necesitamos es muy distinta. Harían falta millones de ciudadanos exigiendo ante la puerta de cada gobierno que admita de una vez por todas que el sistema está agotado y que, sin energía, el dinero virtual no hará crecer el trigo. Una catarsis que exigiese sangre, sudor y lágrimas, pero esta vez no para ganar una guerra, como en tiempos de Churchill, y luego seguir la senda de vino y rosas de país capitalista que exprime en beneficio propio a sus subordinados de la Commonwealth, sino para erradicar el capitalismo. Sería difícil y doloroso, pero más valdría que fuese voluntario y consciente en vez de impuesto por la realidad.




Unos sencillos cálculos

Publicado por Álvaro en el 7.7.08





He hecho unos sencillos cálculos.

Desde hace años, consumimos 85 millones de barriles de petróleo al día. Ese número no ha aumentado, a pesar de que la demanda sí lo ha hecho, tal es la definición de cénit del petróleo. Pero no vengo a hablar de eso, vengo a hablar de lo que significa ese número de barriles.

Eso son unos trece millones y medio de metros cúbicos al día, es decir, unos CASI CINCO KILÓMETROS CÚBICOS AL AÑO (un cubo de petróleo con una base de casi cinco kilómetros cuadrados y una altura de casi 47 edificios Windsor apilados).

Según The Oil Drum (que a su vez toma los datos de IEEE Spectrum), una milla cúbica de petróleo contiene en su interior la misma energía que produciríamos durante 50 años construyendo 52 centrales nucleares nuevas, cada año (hasta llegar a un total de 2600, para lo que a buen seguro no hay uranio suficiente). Consumimos 1'18 millas cúbicas al año, por lo tanto necesitaríamos llegar a tener 3068 centrales nucleares a la larga (imposible). En el gráfico pueden ver más comparativas desesperanzadoras.

En cualquier caso, estamos hablando aquí únicamente de generar energía eléctrica. A partir del petróleo se producen una serie de componentes químicos difícilmente sustituibles.

No hay que ser economista para poder ver que esto va a reventar. O reducimos nuestro nivel de vida por las buenas, o el Universo inexorable lo hará por las malas.

El cénit del petróleo a día 06/06/2008

Publicado por Álvaro en el 6.6.08




Inauguro esta especie de "sección" que servirá como diario del fin de la civilización del petróleo. No pretendo hacer un estudio serio sino simplemente ir capturando el sabor a azufre que se desprende de todo esto del peak oil.

Tres años después del cénit del petróleo (si es cierto que éste se produjo en el 2005, que nadie lo puede asegurar), ningún gobierno del mundo ha mencionado siquiera este concepto. Aquí en España pretenden relanzar las ventas de coches, a pesar de que las manifestaciones por el precio del combustible se están desatando. Los taxistas, los pescadores, los transportistas. Tampoco ellos se han enterado del cénit, o no pedirían al Gobierno que tomase medidas, pues nada puede hacer. Bueno, sí, algo está en su mano: quitar los impuestos al combustible y seguir como si no pasase nada, aguantando unos cuantos añitos con ese parche (mientras se vacían las arcas del Estado).

Incluso en EEUU está decayendo el uso del automóvil.

En la prensa si empieza a aparecer tímidamente el tema. El diario británico The Independent analiza en un artículo cómo el precio del petróleo está impactando en el mundo. El riguroso periódico económico francés Les Echos habla por fin, y claramente, del cénit. En el Wall Street Journal se asegura que los productores de petróleo no dan abasto con la demanda, lo cual es la definición misma del peak oil, aunque no se utilice esa expresión.

El importante político español Rodrigo Rato, director del banco Lazard y que fue ministro de Economía del país, asegura que los precios del crudo van a acelerar su progresión por escasez de suministro.

Las cosas van más rápido de lo que la ASPO había previsto, ya que aseguraba que hasta el 2012 no comenzarían los problemas.

Mientras, tanto Obama como McCain confirman sus deseos de atacar Irán y siguen con su política agresiva contra Venezuela, como ya dije en el anterior post.

Predecir por dónde va a discurrir el futuro es imposible. El fin del petróleo barato inaugura una nueva era de la Historia de máxima incertidumbre.


El cénit del petróleo

Publicado por Álvaro en el 18.5.08




Ustedes ya habrán leído que la filosofía de este blog es "quejarse de todo y no aportar soluciones a nada". Pues si hay un tema sobre el que uno puede echar pestes y explayarse, y al mismo tiempo ser incapaz de expresar soluciones al problema realistas, es éste: el cénit del petróleo, que se engloba dentro de la crisis energética. Dado que se podría hablar larguísimo y tendido sobre las implicaciones que el precio del petróleo tiene en nuestras vidas, y dado que a mí no me pagan por escribir aquí, voy simplemente a traducir fragmentos de la página de Matt Savinar, experto en el tema.

Empecemos. A partir de aquí, todo son palabras suyas.




Querido lector,

la civilización tal y como la conocemos va a llegar a su fin pronto. Esto no es la proclamación excéntrica de un culto del día del juicio final, una secta sobre profecías apocalípticas de la Biblia o un grupo sobre teorías de la conspiración. En cambio, es la conclusión de los mejor pagados y más respetados geólogos, físicos, banqueros e inversores del mundo. Individuos racionales, profesionales y conservadores que están absolutamente aterrorizados por el fenómeno conocido como global peak oil o cénit global del petróleo.

"¿Se nos está acabando? Pensé que quedaban cuarenta años de esto."

El petróleo no se "acabará" porque toda producción sigue una curva con forma de campana. Esto es verdad tanto si hablamos de un campo concreto, un país o todo el planeta.




El petróleo es más y más abundante al "subir la curva", mientras que caro y escaso al "bajar la curva". El punto más alto de la curva coincide con el momento en el que el 50% de las reservas de petróleo han sido consumidas. Una vez que el pico se ha pasado, la producción de petróleo comienza a menguar mientras que el coste comienza a subir.

En términos prácticos y muy simplificados, esto significa que si 2005 hubiera sido el año del pico, la producción mundial de petróleo en el año 2030 será la misma de 1980. Sin embargo, la población en el 2030 será mucho mayor (aproximadamente el doble) y mucho más industrializada (dependiente del petróleo) de lo que lo era en 1980. En consecuencia, la demanda mundial de petróleo superará a la producción mundial por un margen significativo. Como resultado, los precios se dispararán, las economías dependientes del petróleo se desmoronarán y estallarán guerras por los recursos.

El problema no es tanto que "se nos acabe" como el hecho de no tener suficiente para mantener nuestra economía en marcha. [...]

Los futuros shocks petroleros no serán temporales. Representan el comienzo de una nueva y permanente situación. Una vez que el declive se ponga en marcha, la producción caerá (visto desde una perspectiva conservadora) un 3% cada año. Las guerras, el terrorismo, el clima extremo y otros factores geopolíticos seguramente empujarán el declive hasta más del 10% por año, por lo tanto reduciendo el suministro un 50% en 7 años.

Esta estimación proviene de numerosas fuentes, incluso del vicepresidente de EEUU, Dick Cheney. En una conferencia que dio en 1999 mientras todavía era CEO de Halliburton, afirmó:

Según algunas estimaciones, habrá en los siguientes años un incremento en la demanda del 2%, junto con, al menos [conservatively], un declive natural del 3% en la producción de las reservas existentes. Eso significa que para el 2010 necesitaremos 50 millones de barriles adicionales al día. Fuente.

La afirmación de Cheney se apoya en las estimaciones de numerosos científicos retirados, no políticos y ahora desinteresados, muchos de los cuales creen que la producción global de petróleo llegará al cénit y entrará en declive dentro de los próximos cinco años, si no lo ha hecho ya. [...]




¿La curva histórica de la energía?




"Vaya cosa. Si sube el precio de la gasolina, simplemente conduciré menos. ¿Por qué me debería importar?"

Porque los petroquímicos son los componentes clave de mucho más que simplemente la gasolina de tu coche. En el año 2002, aproximadamente se necesitaban diez calorías de combustible fósil para producir una caloría de comida para los EEUU. [...] Un reciente artículo publicado por la CNN documentó cuánta energía fósil se usa para producir nuestra comida: 

En los EEUU, hasta el 20% del consumo nacional de combustibles fósiles va a parar a la cadena alimentaria, lo que apunta que el uso de dichos combustibles por el sistema alimentario a menudo rivaliza con el de los automóviles. Para alimentar a una familia de cuatro en el mundo desarrollado se utilizan 930 galones de gasolina al año (cerca de los 1070 galones que la misma familia usaría para llenar el depósito de su coche). [...]

"¿Todas las formas modernas de tecnología son en realidad productos derivados del petróleo?"

Sí.

No sólo el transporte y la agricultura son completamente dependientes de un petróleo abundante y barato. La medicina moderna, la distribución de agua y la defensa nacional son totalmente impulsadas por petróleo y derivados.

Además de para todo esto, se necesitan masivas cantidades de petróleo para todos los plásticos, ordenadores y dispositivos de alta tecnología. 

[A continuación da una serie de datos sobre cuánto cuesta la alta tecnología en términos de petróleo. Por ejemplo, la construcción de un ordenador de sobremesa requiere diez veces su peso en petróleo.]

"¿Y qué hay de los sistemas de energía alternativa como los paneles solares y las turbinas eólicas? ¿También son fabricadas utilizando petróleo y derivados?"

Sí.

Al considerar el papel del petróleo en la producción de tecnología moderna, recuerda que la mayoría de sistemas de energía alternativa (incluyendo paneles solares, turbinas, baterías de hidrógeno, biodiesel, plantas nucleares...) dependen de tecnología sofisticada y formas energéticamente intensivas de metalurgia.

De hecho, todos los dispositivos eléctricos hacen uso de la plata, el cobre, el aluminio y el platino, cada uno de los cuales es descubierto, extraído y moldeado usando maquinaria potenciada por petróleo o gas natural. Por ejemplo, en el libro The Lean Years: Politics of Scarcity, el autor Richard J. Barnet escribe:

Para producir una tonelada de cobre se requieren 17,8 barriles de petróleo. El coste energético del aluminio es veinte veces mayor. [...]

En resumen, las llamadas "alternativas" al petróleo son en realidad "derivados" del petróleo. El analista John Michael Greer ofrece la siguiente explicación lúcida de esta a menudo obviada relación:

... cualquier otra fuente de energía que se use actualmente en las sociedades modernas obtiene un sustancioso "subsidio energético" del petróleo. La energía que usa en la minería de uranio y la construcción de reactores, por ejemplo, viene del diesel más que de la energía nuclear, de la misma forma que la luz del Sol no sirve para construir paneles solares. Lo que raramente se ha apuntado es la forma en la que estos "subsidios energéticos" intersectan con los retos de la producción declinante de petróleo de cara al futuro de la producción de energía alternativa en las sociedades industriales. [...]





Bien, creo que la idea ha quedado clara (podéis acudir a la fuente para mucho más). Queda claro que los problemas derivados del cénit del petróleo no son alguna teoría de la conspiración extraña salida de mentes frikis, sino algo inevitable que va a ocurrir porque no vivimos en el País de las Maravillas sino en un Universo sometido a leyes físicas inexorables.

Cuando comento esto a alguien, la respuesta automática es: "ya inventarán algo". Pero el caso es que aquí seguimos esperando que "inventen algo" (no se sabe muy bien qué ni quién), las décadas pasan, y "nadie inventa nada". Respecto a las cosas que parece que ya hay inventadas, entre lo que he puesto y esta FAQ de energías renovables debería quedar claro que ahora mismo no hay absolutamente nada que pueda sustituir al petróleo, ni de lejos.

Si han venido leyendo mi blog, no hará falta que explique por qué los medios no hablan de esto. ¿Se imaginan a Hilario Pino diciendo al mediodía "el fin del petróleo barato"? No, ¿verdad? ¿Se imaginan a caso a un periodista de la FOX diciendo "la crisis no remitirá, no se debe a circunstancias especiales sino a un problema estructural"? No. Eso produciría un pánico financiero instantáneo que, para empezar, jodería a los anunciantes de la FOX. En fin, los medios son un negocio, hablar de esto sería tirar piedras contra su propio tejado.

Así que la postura de los gobiernos y las empresas es: hagamos lo que sea necesario para retrasar el cénit (por ejemplo, invadir Oriente Medio), pero que nadie, nadie, jamás, se entere de lo que está pasando.

Una vez dicho todo esto, lean cada día Crisis Energética, sírvanse palomitas, y asistan al ocaso de la civilización tecnológica. ¿Dará paso a un mundo mejor? Sólo el tiempo lo dirá.

Buenas noches, y buena suerte.