El Grito Infinito

llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones

El consenso de mínimos

Publicado por Álvaro en el 24.5.11




Sabía que el movimiento DRY/acampadas era reformista, pero lo de ayer me dejó toda la noche rezando a san Durruti.

Os contaré algo que pasó anoche. Un chaval subió al estrado a opinar en la asamblea informativa que no le parecía bien la actuación de la comisión de acción la noche de las elecciones; ésta había decidido esa misma noche ir a donde se reunían el PP y el PSOE para celebrar el resultado de la fiesta del Sistema, a fin de pitarles y calentarles un poco. Este chaval se quejaba de que la acción podía ser vista como una falta de respeto a los que han votado a esos partidos, que con acciones como ésa la ciudadanía no se va a poner de parte de las acampadas, y que la acción no había sido aprobada en la asamblea informativa. Algunos le aplaudieron y otros le pitaron. Más tarde encontramos al chaval discutiendo con algunas y algunos de la comisión de acción; los de la comisión le achacaban la poca precaución que había tenido de desinformar a la asamblea sin consultarles primero lo que había pasado realmente. También argumentaban que no podían haber avisado en la asamblea informativa de lo que iban a hacer porque entonces el despliegue de antidisturbios hubiera hecho imposible la acción. Una amiga salió en defensa del chaval apasionadamente, afirmando que las acampadas son pacíficas y que todo debe votarse en la asamblea general. Insistió en que ella había estado allí desde el primer día e insinuó que ese tipo de acciones desprestigian el movimiento. Uno de los de la comisión de acción, que debe ser un militante del anarquismo murciano porque le he visto varias veces liderando manifestaciones, le contestó lo siguiente: que no se puede ir al ritmo que marcan los medios, que el riesgo de criminalización siempre está ahí, que no se puede hacer una revolución lanzando flores sino que hay que perder la comodidad y la seguridad, que en las comisarías españolas se maltrata a los anti-sistema, que está todo muy bien montado como para cambiarlo tan fácilmente, que cuando acabara esto del 15-M ella dejaría de luchar pero él seguiría en la brecha.

Sirva esto como ejemplo de las tensiones que se están produciendo entre reformistas y revolucionarios, entre pro-sistema y anti-sistema, entre pacifistas radicales y agitadores, y de cómo están confluyendo todos los puntos de vista en las acampadas. En cualquier caso, hoy quería hablaros de lo que me dejó temblando anoche: el consenso de mínimos.

El consenso de mínimos es la nueva corriente que está surgiendo por las acampadas. Lo que sostienen sus defensores es que el espíritu del 15-M se ha perdido, que las acampadas se están dispersando en temas que no interesan a la mayoría de la población, y que hay que volver a estos tres puntos esenciales:
  • Modificación de la ley electoral.
  • Separación del poder político y judicial.
  • Fin de la corrupción política.
El objetivo es conseguir un 100% de consenso de la población española sobre estos tres temas, conseguir que se aprueben, y una vez conseguidos y disponiendo de una "democracia real", podremos reivindicar otros temas de manera más fácil.

Si esto triunfa será el fin no sólo del movimiento de protesta del 15-M, sino de cualquier posibilidad de revolución real en los próximos años o incluso décadas. Será mucho peor el remedio que la enfermedad.

En primer lugar, el razonamiento detrás de estas tres reivindicaciones es furiosamente pro-sistema: no vivimos en una democracia porque el voto de todos no cuenta lo mismo o porque algunos jueces son nombrados por políticos; una vez solucionado eso, entonces disfrutaremos de una verdadera democracia y podremos presentar nuestras reivindicaciones ante los políticos que, ahora sí, nos representarán con total legitimidad. Vislumbro un futuro en el que las movilizaciones sociales pueden perder fuerza, especialmente las anti-sistema, debido a que ya no habrá razón para actuar al margen de la política porque ésta será perfectamente representativa. Si este discurso cala entre la población, una vez más el poder constituido habrá conseguido asimilar una protesta para salir reforzado.

En segundo lugar, no existe consenso posible entre el lobo y las ovejas. Cualquier propuesta en la que coincida el 100% de la población no puede ser beneficiosa para el proletariado, ya que en ese 100% podemos encontrar a patronos terroristas, a grandes fortunas parásitas, a liberados que viven de calentar el asiento, a banqueros criminales, a militares, a policías, a políticos profesionales, etc. El discurso ciudadanista que nos ha invadido desde hace unos años insiste en que tenemos que remar en una sola dirección y que la democracia consiste en oír todas las voces. Falso. Existe una cosa que nuestros abuelos conocían perfectamente, que se llama lucha de clases. Los trabajadores estamos rodeados de enemigos por todas partes, a los cuales no sólo no hay que escuchar sino que hay que excluir de cualquier asamblea, puesto que sus intereses son exactamente opuestos a los nuestros. El victimismo de la izquierda es bochornoso, así como su intento de conciliar al pueblo con una serie de parásitos que en cualquier mundo coherente serían ajusticiados por masas enfurecidas.

En tercer y último lugar, en este consenso de mínimos radicales no figuran puntos que considero tan elementales como la anulación de la reforma de pensiones, la anulación de la reforma laboral, el fin de los paraísos fiscales, la abolición de la monarquía... por no hablar de otros no exactamente relacionados con el movimiento pero también fundamentales, como la abolición de la tauromaquia o el desmantelamiento de las centrales nucleares. ¿Pueden existir puntos más básicos que estos? ¿Pueden existir reclamaciones de justicia más elementales? Si no hablamos de esto, ¿de qué estamos hablando? ¿Y por qué si el manifiesto del 15-M (lo que originó todo esto) hacía propuestas infinitamente más combativas (en comparación), el consenso son estos tres puntos? ¿Qué está pasando?

Una vez más, la izquierda llorica y victimista gana. "Revolución", leo en una gran pancarta sobre la asamblea. Dejadme que llore yo también, pues.

23 comentarios:

Anónimo dijo... @ 25 de mayo de 2011, 0:42

Yo creo que igual se puede pedir algo más que esos 3 puntos pero no mucho más porque entonces no conseguiremos nada. Hay algunos temas especialmente delicados que pueden crear una gran división como el de las nucleares o el de la tauromaquia que comentas. Si se incluye eso, no habrá tantos apoyos. ¿Queremos una Democracia Real YA o elaborar un programa político con cierta ideología susceptible de no ser aceptada por tod@s? Yo creo que primero deberíamos luchar todos unidos por una democracia real ya, unos mínimos y luego ya cada uno defendería sus ideas políticas con esa democracia real básica.

Anónimo dijo... @ 25 de mayo de 2011, 2:55

El consenso de mínimos de DRY es:

- Democracia más participativa y promover el asamblearismo
- Nueva ley electoral
- Encarcela a corruptos y culpables de la crisis
- Derogación de la reforma laboral y de la de pensiones
- Dación en pago

Anónimo dijo... @ 25 de mayo de 2011, 11:24

Pues para ser ese el consenso de mínimos de DRY, no aparece en su página web oficial... ¿no se está colando alguien? Estábamos hablando del consenso de mínimos de las acampadas. Una cosa es el consenso de mínimos de las acampadas y otra es Democracia Real YA.

Álvaro dijo... @ 25 de mayo de 2011, 11:30

"Yo creo que primero deberíamos luchar todos unidos por una democracia real ya, unos mínimos y luego ya cada uno defendería sus ideas políticas con esa democracia real básica."

Ése es precisamente el miedo que tengo, que se refuerce la idea de que el parlamentarismo es una democracia, en cualquiera de sus formas.

Por otra parte, ése consenso de DRY te lo has inventado, no hay más que irse a la página oficial y pinchar en "propuestas" para ver qué dio origen a este movimiento.

Respecto a la tauromaquia, dudo muchísimo que nadie que va a las acampadas esté de acuerdo con ella. La energía nuclear puede ser más controvertida, lo admito.

Anónimo dijo... @ 25 de mayo de 2011, 12:26

Para mí el parlamentarismo también es muy discutible, al menos tal y como está planteado hoy en día, no nos representan, como se suele decir tan acertadamente :) Pero no sé hasta qué punto podemos conseguirlo todo. Ojalá. Pero si pedimos "demasiados" cambios radicales, aunque esenciales, quizá no sean aceptados y apoyados.

Sobre la tauromaquia, igual en las acampadas hay consenso pero creo que se trata de que el consenso esté tanto dentro como fuera de ellas. Ojalá se consiga también.

Álvaro dijo... @ 25 de mayo de 2011, 12:29

Hombre, no pido la abolición del parlamentarismo porque sé que no es posible en este momento. Lo que quiero decir es que para mí la anulación de las reformas laboral y de las pensiones es un logro mucho más importante y tangible que la reforma de la ley electoral, que puede llegar a ser incluso contraproducente.

Anónimo dijo... @ 25 de mayo de 2011, 15:57

Álvaro, no me lo invento, se está discutiendo en las asambleas de DRY (no de las acampadas), pronto se hará público.

Álvaro dijo... @ 25 de mayo de 2011, 16:05

Pues me parece de locos que, después del éxito conseguido, ¡DRY esté rebajando tantísimo sus propuestas iniciales! ¿Miedo al éxito?

Anónimo dijo... @ 25 de mayo de 2011, 16:30

No puedes tener más razón.
Lo primero es dejar de identificar las acampadas con DRY, porque no son la misma cosa y conduce a la desinformación, que es lo que interesa desde el poder.
Lo segundo, matizar el "aquí cabemos todos", porque sin una mínima conciencia de quiénes somos no vamos a ninguna parte. Si cabemos todos, como tú bien dices, cabe la policía, los políticos y los banqueros, etc. El mínimo fundamental es conseguir una conciencia de clase para poder empezar a luchar.
Cuanto menos se pida, menos se consigue, es matemática pura.

Fenix dijo... @ 25 de mayo de 2011, 16:54

Yo creo que si es necesario un consenso de minimos. Porque quizás a ti (y a mi) la abolición de la monarquía o la prohibición de la tauromaquia nos parezcan fundamentales, pero no se lo parecen a una gran parte de la sociedad. Y no estoy hablando de malvados banqueros y patronos explotadores. Estoy hablando de currantes como tu o como yo, de gente que quizás halla estado arrimando el hombro como todos en las acampadas.

En el fondo, lo que se abre ahora son 2 posiblidades:

Por un lado podemos reclamar cambios sociales, y hacer un ideario "de izquierdas" (de izquierda de la de verdad, se entiende). En ese caso nunca llegaremos a tener demasiada fuerza (la mitad de la gente de este pais aproximadamente es de derechas), y lo mas a lo que podemos aspirar es a refundar un Partido Socialista De Verdad.

Por otro lado, podemos quedarnos en los puntos que nos unen a todos. Esto significa que todos dejemos parte de nuestro ideario al margen, lo que siempre cuesta. En ese caso, podemos lograr el apoyo mayoritario de toda la sociedad, y lograr cambiar el sistema democratico. Y luego, seguir luchando.

Anónimo dijo... @ 25 de mayo de 2011, 17:26

Es que no hay puntos que nos unan a "todxs", nos estamos desgastando intentando encontrarlos y estamos dejando de lado nuestra propia lucha. Por eso los medios y la policía están tan a favor de obra, porque así no somos peligrosxs.
Está muy bien intentar aumentar filas,el movimiento sin banderas es muy bonito para salir a la calle a hablar, a descubrir otras maneras de organizarse y a poner en común nuestras inquietudes; pero si dejamos de lado nuestra ideología, este movimiento sólo va a servir como catalizador para desactivar las luchas que ya se estaban llevando acabo.
Si la cosa se queda en cambiar la ley electoral, por ejemplo, se legitima un sistema en el que muchxs no creemos, y encima se desacreditan las futuras movilizaciones libertarias.
Cuanto más se amplíe el debate y más "utopías" salgan a la palestra, mejor, aunque se alargue la cosa. No lo jodamos todo por las prisas, el mundo no se cambia en una semana.
Hay que participar,hay que pasar a la acción, pero también hay que estar alerta: una solución light beneficia al sistema y perjudica los movimientos que ya tienen una base clara.
Si lo hacemos así, bajo mínimos, ellos ganan

Álvaro dijo... @ 25 de mayo de 2011, 21:12

Os coloco una cita de propina:


"Es buscando lo imposible que el hombre siempre ha realizado lo posible. Aquéllos que se han limitado sabiamente a lo que les parecía posible nunca han avanzado un solo paso".

Mijail Bakunin ( Rusia, 1814-1876)

Álvaro dijo... @ 25 de mayo de 2011, 21:21

Y algunas citas del mayo francés:

"On ne revendiquera rien, on ne demandera rien. On prendra, on occupera."

Traducción: No vamos a reivindicar nada, no vamos a pedir nada. Tomaremos, ocuparemos.

"Ceux qui font les révolutions à moitié ne font que se creuser un tombeau."

Traducción: Los que hacen las revoluciones a medias no hacen más que cavar sus propias tumbas.

"Depuis 1936 j'ai lutté pour les augmentations de salaire. Mon père avant moi a lutté pour les augmentations de salaire. Maintenant j'ai une télé, un frigo, un VW. Et cependant j'ai vécu toujours la vie d'un con. Ne négociez pas avec les patrons. Abolissez-les."

Traducción: Desde 1936 he luchado por subidas de sueldo. Antes de mí, mi padre luchó por subidas de sueldo. Ahora tengo una tele, un frigorífico y un Volkswagen. Y, sin embargo, he vivido siempre la vida de un gilipollas. No negociéis con los patrones. Abolidlos.

"Todo el poder a los consejos obreros (un rabioso). Todo el poder a los consejos rabiosos (un obrero)."

"Lo sagrado: ahí está el enemigo."

"Digo no a la revolución con corbata."

SteppenManu dijo... @ 26 de mayo de 2011, 14:36

Si se trata de agradar a "todos" lo más sencillo es proponer lo siguiente: NADA.

Anónimo dijo... @ 2 de junio de 2011, 14:58

En la comisión de debate de Murcia estos tres puntos suenan a chiste, se están trabajando sobre muchos más. No sé, yo no veo un triunfo de la izquierda llorica y victimista, de hecho creo que existe la posibilidad de que el movimiento se radicalice en un futuro cercano, sobre todo si las fuerzas de represión actúan como suelen hacerlo. Las reivindicaciones actuales mezclan reformismo con exigencias de cambio de sistema: económico, productivo. Se habla de renta básica, de decrecionismo. Quizá más que ver que se escribe en una u otra reivindicación, es mucho más práctico ver de qué se habla, qué planteamiento surgen. Yo veo potencial para cambiar muchas conciencias. Pero bueno, los caminos del señor son inescrutables. ;)

Álvaro dijo... @ 3 de junio de 2011, 10:30

Interesante tu comentario, anónimo. Estoy empezando a pensar que la gente que va a las comisiones va por un lado, y la gente que escribe en Internet pero no va a las comisiones, por otro. Por supuesto, me quedo con los primeros.

Anónimo dijo... @ 4 de junio de 2011, 21:44

De cualquier manera, creo que el mayor riesgo que corren las acampadas es la verticalización y la imposición de las líneas de trabajo por colectivos externos. Muy representativo de esto es DRY, que rechazó su disolución e integración en las acampadas, según mi teoría (no confirmada completamente) para ejercer de lobby, ya que su integración podría haber disuelto sus ideas. También grupos como Attac, Jueces para la democracia y otros colectivos tienen gran capacidad de influencia (o manipulación) en su posición de "expertos" ante las masas de las asambleas, diciendo qué se puede y qué no se puede hacer.

De cualquier manera, creo que los libertarios debemos estar en las asambleas para radicalizar el discurso. Abandonar las asambleas sería absurdo pues es una práxis anarquista. No tiene ningún sentido llevar años hablando de asambleas populares y ahora que existen decir que no son los suficientemente puras. Nunca lo serán.

Elena dijo... @ 7 de junio de 2011, 14:51

Yo estoy en una comisión en Tenerife y también te aseguro que se ha hablado de reformas bastante más radicales que aquéllas que se han consensuado. El problema es ese: que no se han consensuado, pero estamos en ello. Por ejemplo, se planteó la abolición de las centrales nucleares, el abandono del uso de transgénicos... Estos puntos quedaron a la espera de volver a ser debatidos, entre otras cosas, porque la mayoría de la gente tenía una opinión personal sin mucho fundamento, por lo que se consensuó preparar unas jornadas de formación que estamos llevando a cabo trayendo a especialistas en el tema a la acampada, con los que se crean debates muy interesantes y bastante instructivos... Así que, de primeras, las acampadas están sirviendo para que la gente se forme y se conciencie, lo cual es más necesario de lo que puede parecer.

Estoy totalmente de acuerdo con el hecho de que los mínimos a los que se ha llegado hasta el momento son blanditos. Precisamente por eso, aquí se tardó bastante en consensuar el punto de la reforma de la ley electoral por poder ser una forma de reafirmar un sistema con el que muchxs no estamos de acuerdo. Sin embargo, creo que la idea del movimiento es que sólo tendremos fuerza si somos muchxs. Si sólo continúan las luchas que han estado hasta ahora (que coincido en que son esenciales), seguiremos teniendo muchxs detenidos y muchas acciones, la mayoría de las cuales seguirán siendo invisibilizadas teniendo, por tanto, muy poco o ningún efecto real (y no quiero menospreciar estas luchas tan potentes, simplemente resaltar que a efectos prácticos acaban teniendo pocos resultados. Ya veremos qué efectos tiene el 15-M, de momento estamos trabajando para intentarlo…). Tratar de tener en cuenta a mucha gente (NO a toda y NUNCA a los banqueros ni políticos) supone tiempo y esfuerzo, paciencia para concienciar antes de tratar de aprobar mínimos que, para muchas personas son demasiado radicales.

Con respecto a otras reivindicaciones a las que haces referencia como la anulación de la reforma de pensiones, la anulación de la reforma laboral, el fin de los paraísos fiscales, etc., en nuestro manifiesto de la mani del 19J aparecen todos estos puntos, aunque se proponen como líneas que se seguirán trabajando, ya que por la rapidez con que ha habido que organizar todo lo relativo a la manifestación no ha habido tiempo de debatirlos en profundidad como para ponerlos como mínimos consensuados definitivamente.

Nada más decirte que tengo el mismo miedo que tú, pero en cambio tengo mucha más confianza en que no acabe siendo así. Desde mi punto de vista lo que hay que hacer es estar ahí, currando para que no se termine con esas reivindicaciones. Como tú has dicho, ésto va despacio. Estamos formándonos al mismo tiempo que dormimos en la calle, trabajamos cada día en ésto y, algunxs, mientras además hacemos exámenes o trabajamos. El modelo asambleario es maravilloso pero es lento, y lo es más cuando la gente no ha funcionado de esta manera en su vida. Es difícil educar a la gente en el modelo de funcionamiento, en la concienciación de los problemas relevantes y, al mismo tiempo, seguir formándote tú, seguir viviendo y no perder un poco el norte. Por eso, me parecen necesarias las críticas como la que tú has hecho, para que no se nos acabe yendo la pinza y cayendo en la trampa de siempre. Pero me parece más útil plantearlo de manera más constructiva y no tirando por tierra todo el esfuerzo que se está llevando a cabo desde tantos sitios que, te aseguro, es MUCHO.
Ánimo, que hay que seguir luchando y aportando buenas críticas. No nos desanimemos ya y tratemos de cambiar lo que no nos gusta, que es lo que están deseando...

Álvaro dijo... @ 7 de junio de 2011, 16:35

Bueno, Elena, me parece muy interesante tu comentario. Por mi parte decirte que estoy metido en la organización de la asamblea de mi barrio y que sigo al detalle todo lo que se cuece en torno al movimiento. Un saludo.

Elena dijo... @ 8 de junio de 2011, 2:30

Oye, muy interesante el blog, Álvaro.

Anónimo, estoy bastante de acuerdo con lo que dices de plataformas como DRY. Vengo de la asamblea donde más división he visto de todas las que se han hecho hasta el momento en Sta. Cruz, precisamente porque han venido a participar en la misma algunos integrantes de DRY... Qué difícil es destruir algunos egos...

Anónimo dijo... @ 15 de junio de 2011, 23:07

Sobre el consenso de mínimos y el movimiento DRY.

¡Saludos a todos desde la República Bolivariana de Venezuela!. Mi nombre es Marco, soy hijo de migrantes madrileños, tengo 40 años y jamás he estado en España, pero cómo me gustaría estar allí ahora, sumado a todo ese movimiento que alza su voz donde parecía que la sumisión era el signo insalvable de los tiempos. Mirándolos desde la distancia –física y cultural- me daba la impresión de que jamás darían siquiera un paso por cambiar el orden establecido de las cosas, un orden hipócrita de evidente injusticia, negador de libertad y explotador; pensé que el miedo los tenía bien atenazados y quietos. Y era comprensible; tanta historia de guerra y miseria, y cuando al fin parece que hay algo de estabilidad, algo de paz, algo de dinero… quieren mantener el momento así a como de lugar, aún al precio de la dignidad, de cerrar los ojos al resto de la realidad que sume al mundo. De esa manera se explica que aunque no les gusten los gringos con su política imperial avasallante y asesina, siempre le digan “si señor, mande usted”. Es una vergüenza, y no solo me refiero a España, sino a la Europa entera.
He leído el artículo de Álvaro sobre el consenso de mínimos y las intervenciones que muchos y muchas agregaron. Advierto una peligrosa fragilidad en la mayoría de las ideas que presentan, un miedo implícito hasta en las más osadas afirmaciones. ¡Cuidado con el miedo, es una bola de hierro en el pescuezo del pueblo!... Tengan en mucha cuenta, que el miedo es el instrumento preferido para desbaratar movimientos políticos populares, nunca dejan de usarlo. El mismo nombre de la causa es un nombre de miedo: “Consenso de mínimos”… ¡Nada de mínimos!, ustedes no son mendigos que piden una limosna de acuerdos, que quieren robarse una pluma en la almohada del ogro que duerme la siesta, no. Al carajo con el miedo a no gustar, a no convencer, a incomodar… ¡Hay que ver cómo perdura la heredad del “generalísimo”!.
Unos dicen que pretender tal o cual cosa no es oportuno, que tal otra ahuyentará apoyos; que si la ley de pensiones, el poder judicial, que si las centrales nucleares, la monarquía y los toros o el zapatico de cenicienta. ¡Hay que sacudirse el miedo o no llegamos a nada! Los poderosos observan, y su angustia disminuye cuando advierten tanta confusión. No debe cometerse más el error de decir “nada de políticos en las asambleas o donde sea”; TODOS somos políticos, siempre, en cada cosa que hacemos o dejamos de hacer. Se es político por acción o por omisión. Cuando es por omisión, dejamos nuestro albedrío a favor del más fuerte; al no oponernos, ya dejamos de serles un problema. Asumamos la RESPONSABILIDAD de la conducción de nuestro destino. Al poder establecido le conviene que pensemos en los políticos como una clase aparte, sucia y desprestigiada, a la que no provoca pertenecer. Falso, todos somos políticos. La palabra política significa “Asuntos del pueblo” y todos estamos inmersos en esos asuntos; SON NUESTROS ASUNTOS. Hay que mandar al carajo a los oportunistas de la política, a los “politiqueros” de siempre, a esos sí. (Este artículo continúa ….)

Anónimo dijo... @ 15 de junio de 2011, 23:08

(Continuación de “Sobre el concenso de mínimos, por Marco Antonio Peña) Lo que hace falta es hablar claro; claro y contundente. Ocuparse de reformas parciales a leyes o costumbres, es podar la hiedra venenosa, quitando una hojita acá, otra más allá, pero la planta seguirá creciendo, con todos ensartados en sus espinas. El capitalismo criminal (no hay otro) y su brazo ejecutivo, la derecha, no tienen nada que ofrecer al mundo. Su mecánica es simple; ricos cada vez más ricos por un lado, y pobres mantenidos al borde de la calamidad para que no puedan siquiera tomar conciencia de su situación, pero que sí puedan trabajar y producir la riqueza, educados para la esclavitud en nombre de la libertad, y cuando llega el caso, fáciles de exterminar para ajustar balances de producción y consumo, o déficits financieros. ¿Alguien puede negar esto?... no seamos estúpidos un minuto más. En la otra banda tenemos las llamadas izquierdas, muchas de ellas infiltradas de pequeños y grandes burgueses, que cuando logran instalarse, apenas realizan un pueril reformismo, vacilante, débil, incapaz de plantar verdades contundentes con la claridad y fuerza moral necesarias para erradicar de una vez por todas el paradigma sofista que apuntala los poderes establecidos. Y por supuesto, si no pueden ser claros, mucho menos pueden transferir poder al pueblo, obligación suprema de un liderazgo genuino. ¿Hasta cuando la inmensa mayoría sufre bajo el yugo de minorías amparadas en la “legalidad” burguesa, mientras las mantiene y engorda? ES ABSURDO. Parecemos pingüinos, que estando agrupados por miles en un islote, no pueden enfrentar a cinco o seis pájaros de rapiña que llegan a comerse las crías. ¡A despertar hombres y mujeres de la patria de Miguel Hernández, Rafael Alberti y Antonio Machado, a tomar lo que siempre ha sido de todos pero se les ha negado!

Álvaro dijo... @ 16 de junio de 2011, 8:15

¡Vaya, Marco! ¡Gracias por esta arenga desde miles de kilómetros!

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